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China tiene miedo a otra infección

Cuando en 2002 una misteriosa enfermedad comenzó a afectar a decenas de personas en la provincia de Guangdong, al sur de China, las autoridades levantaron la alfombra, barrieron hacia dentro y la volvieron a bajar. Durante semanas, el virus se propagó contagiando a centenares de personas, y en febrero de 2003 saltó a la región administrativa especial de Hong Kong y de ahí al resto del mundo por medio de turistas de Singapur, Canadá y EE UU.

La epidemia del SARS, ocultada durante meses, causó graves daños a pesar de ello, Pekín continuó ocultando la magnitud del problema, censuró la información, y aseguró que tenía la situación controlada. Pero la crisis le estalló en las manos, y a finales de marzo se vio obligado a revelar la verdad ante el número creciente de muertes, los persistentes rumores, el miedo de la población y las críticas internacionales. El alcalde de Pekín y el ministro de Sanidad fueron las cabezas de turco, y resultaron destituidos.

De las 774 personas que acabaron falleciendo en todo el mundo por el SARS (siglas inglesas de síndrome respiratorio agudo y grave) de un total de 8.096 infectados, 349 fueron en China continental y 299, en Hong Kong. El turismo quedó paralizado y la actividad empresarial y el comercio se vieron seriamente afectados, pasando factura al país.

Pekín no quiere repetir el error. "Ha habido muchas lecciones aprendidas del SARS y la gripe aviar.

China está bastante bien preparada para hacer frente a la gripe porcina. Tiene un sistema de vigilancia bastante bueno y va a reforzarlo", explica Hans Troedsson, director de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Pekín. "Lo importante es la transparencia, no sólo con la OMS sino con la gente, para que entienda lo que ocurre. Y la mejor forma de hacer esto es dar información".

Yang Weizhong, subdirector del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de China, afirmó el jueves pasado que el riesgo de que la gripe porcina llegara al país era "muy alto". Lo difícil, según dijo, era saber cuándo.

Ya se sabe cuándo. Hong Kong anunció a última hora de ayer el primer caso confirmado de gripe porcina en Asia: un hombre mexicano de 25 años, que aterrizó en la ex colonia británica el jueves procedente de México, vía Shanghai. El hombre fue ingresado ese mismo día en un hospital con fiebre, y ayer dio positivo. Anoche se encontraba estable. Dos acompañantes y una persona con la que se encontró tras llegar a Hong Kong han sido aislados también en un hospital, pero no han desarrollado síntomas.

El segundo caso fue confirmado durante esta madrugada en Corea del Sur. Se trata de una mujer de 51 años que estuvo en México D. F. hace una semana y ya ha sido puesta en cuarentena, según anunció la agencia de noticias Yonhap citando fuentes del Ministerio de Sanidad.

Las autoridades han puesto en cuarentena durante una semana a los 200 huéspedes y 100 empleados del hotel Metropark, en el distrito de Wanchai, en el que se alojó brevemente el joven mexicano. También están intentando localizar a los pasajeros de su vuelo -el 505 de la compañía China Eastern- y a dos conductores de taxis que tomó en Hong Kong.

China continental ha incrementado las reservas de equipos clínicos y fármacos antivirales, ha cancelado la emisión de grupos de turistas a México, y de vuelos procedentes del país americano. Además, al igual que Japón, Hong Kong, Nueva Zelanda, Taiwán, Corea del Sur y Singapur, ha aconsejado a sus nacionales que no viajen a México.

Donald Tsang, jefe ejecutivo de la ex colonia, dio orden de elevar el nivel de alerta de "grave" a "emergencia", el máximo, pero pidió a la gente que no se deje llevar por el pánico. Tsang afirmó que todas las actividades seguirán adelante y los colegios continuarán abiertos. Hong Kong se encontraba ya en alerta por la gripe aviar, y había anunciado estrictas medidas para combatir la porcina.

Chen Zhu, ministro chino de Sanidad, aseguró hace unos días que confiaba en parar la enfermedad si cruzaba las fronteras. "Tenemos la confianza y la capacidad para prevenir y controlar la infección humana de gripe porcina". El Gobierno ha prometido transparencia total, ha garantizado que revelará con prontitud cualquier caso que detecte y ha lanzado una intensa campaña de concienciación.

En paralelo, ha vetado la importación de carne de cerdo procedente de México y tres Estados estadounidenses y ha puesto en marcha estrictas medidas de vigilancia. Ha dado instrucciones a los hospitales para que lo comuniquen de inmediato si encuentran algún caso sospechoso, ha reactivado los controles de temperatura a los viajeros en los aeropuertos y reforzado la supervisión en las fronteras para intentar evitar la propagación del virus en este país de 1.300 millones de habitantes, donde, según Troedsson, el tamaño de su población y la falta de cobertura sanitaria a los emigrantes internos suponen sendos desafíos. También ha dictado orden de que se redoblen las inspecciones en las granjas porcinas y mataderos.

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