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Amasando bonos

Sin embargo, el viceministro de Hacienda Li Yong no especificó la cantidad de crédito que China comprará a la Corporación Financiera Internacional (IFC, en sus siglas en inglés), subsidiaria privada del BM, ni tampoco los fines específicos para los que se usará el importe.

Además, Li pidió a las economías del G20 trabajar más de cerca en la financiación comercial, ayudar a los banco internacionales a subir dicha financiación y apoyar las exportaciones de los países en desarrollo.

La vicegobernadora del Banco Popular de China (PBOC, Central), Hu Xiaolian, dijo ayer que el país asiático "considerará activamente el comprar bonos del Fondo Monetario Internacional" (FMI) si el organismo finalmente los emite.

Hu también destacó que China, principal acreedora de EEUU, continuará comprando deuda estadounidense, aunque teniendo en cuenta las fluctuaciones de valor de esos activos. Se estima que China posee deuda estadounidense por valor de más de un billón de dólares.

Si la crisis se supera, y China ha comprado todavía más bonos de EEUU ¿dónde estará el límite?

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China propone la creación de una divisa de reserva multinacional

         En medio de todas las problemáticas generadas por la crisis desde el Gigante Asiático se intentan buscar soluciones de gran calado que puedan hacer mejor el sistema económico mundial.

El objetivo del sistema monetario internacional es "crear una divisa de reserva internacional que no está relacionada con naciones individuales y puede permanecer estable a largo plazo", explicó Zhou.

Además, dijo que los Derechos Especiales de Giro (SDR, sus siglas en inglés) del Fondo Monetario Internacional (FMI) tienen el potencial para actuar como una divisa de reserva supranacional. "La crisis financiera es una prueba de las deficiencias inherentes del sistema monetario actual", aseguró Zhou.

Por otro lado, admitió que la creación de una nueva divisa de reserva es un objetivo a largo plazo que requiere una previsión y el valor de los líderes de estado de varios países. "A corto plazo se trata de vigilar, evaluar y advertir los mecanismos que deben ser reforzados para hacer frente a los riesgos del sistema actual", agregó.

Zhou lanzó estás medidas diez días antes del comienzo de la cumbre del G20 en Londres, en la que participarán los países más industrializados del mundo y los emergentes, y se intentará conseguir una solución conjunta para combatir la crisis global.

Las reservas exteriores chinas alcanzaron la cifra récord de 1,95 billones de dólares a finales de 2008, la más elevada del mundo, superior a la de Japón, el segundo mayor poseedor de divisas del mundial con 1,03 billones de dólares.

La semana pasada Rusia ya anunció que propondrá en la reunión del G20 que el FMI estudie la posibilidad de crear una divisa de reserva supranacional.

China esta dispuesta a comprar fondos del FMI

China está lista para explorar todos los canales tendientes a recaudar dinero para el Fondo Monetario Internacional y 'considerará activamente' suscribir una emisión de bonos por parte del organismo multilateral, dijo ayer la vicegobernadora del Banco Popular de China, Hu Xiaolian.

Aumentar el poder de fuego del FMI para que pueda rescatar a países golpeados por la crisis financiera global será uno de los puntos altos de la agenda de la cumbre del G-20 el 2 de abril.

Hu Xiaolian sostuvo que otra forma rápida de conseguir capital es a través de los Nuevos Acuerdos para la Obtención de Préstamos, un pacto entre 25 países miembros para prestar al FMI en caso de ser necesario. Los países también pueden hacer aportaciones de manera bilateral. Japón ya comprometió un préstamo de 100.000 millones de dólares, mientras que la UE acordó la semana pasada destinar 75.000 millones de euros.

Sin unas bases sólidas de financiación del FMI sus políticas de ayuda y desarrollo están perdidas.

El Banco Mundial rebaja al 6,5% previsión crecimiento económico de China para 2009

Es la segunda vez que la institución recorta las previsiones de aumento del PIB para la tercera economía mundial, puesto que en el primer informe sobre la economía china en 2009 había calculado un crecimiento de un 9,2%

La economía china, afectada por la crisis económica mundial, creció un nueve por ciento en 2008, frente al 11,9% de 2007, y este año el Ejecutivo chino aspira a crecer al menos un ocho por ciento, ya que los expertos opinan que es la cifra mínima que necesita el país asiático para garantizar creación de empleo y estabilidad social.

Si realmente creciera a menos de un 7%, la economía no tendría el suficiente dinamismo para generar puestos de trabajo para los miles de nueves licenciados que cada año, en mayor número, salen de la universidad.

Esperemos que por el bien de la economía mundial y el desarrollo de Asia, especialmente de China, esta cifra solo sea un mal augurio.

"El negocio ha caído a la mitad"

El parón de la economía castiga a las empresas que dependen de la demanda interior - Más de 20 millones de emigrantes internos han perdido el trabajo

 

Se alquila tienda. Si tiene un negocio, llame por favor". El tono del cartel con un número de teléfono móvil, pegado sobre la puerta de este local comercial situado en el mercado de materiales de construcción de Fu Hua, en las afueras de Pekín, no deja lugar a dudas: la crisis ha golpeado fuerte a China.

"He bajado precios, y aun así nadie viene a comprar", dice un comerciante. Tras los cristales, se ven cajas por el suelo y estanterías medio vacías. Parece como si el dueño hubiera salido corriendo. La imagen se repite en los locales vecinos, también en alquiler. Algunos están llenos a rebosar de bobinas de cables eléctricos, tuberías y herramientas sin estrenar, pero el candado está echado y no hay un alma en su interior. Ni encargado ni clientes. Otros, simplemente, están vacíos.

"El año pasado vendía las bombillas a un yuan (11 céntimos de euro) la pieza, y ahora las ofrezco a 0,7 yuanes; y aun así nadie viene a comprar", dice Tang Jianhai, de 44 años, en una de las tiendas. "He pagado los 30.000 yuanes de la renta anual y el dinero no entra. Después del Año Nuevo chino, solía recibir muchos pedidos de fábricas y empresas de construcción, pero este año, nada; así que busco a alguien para compartir el espacio", explica apesadumbrado, mientras mira el papel que ha pegado en la puerta con su número.

El mercado de Fu Hua muestra cómo la crisis no sólo ha castigado a las empresas exportadoras chinas, sino que su efecto se ha extendido a otros sectores de la economía, dependientes de la demanda interna. La paralización de inversiones y la caída de la construcción han dejado sin clientes a los comerciantes de este mercado mayorista, inaugurado a finales de 2007 en un polígono industrial del sur de la capital, en el que se alinean cientos de tiendas de dos plantas. Pero, los alquileres no bajan de precio para facilitar la creación de nuevas empresas.

En aquel momento, nadie preveía lo que se avecinaba. Ahora, sus calles están casi desiertas. "El negocio ha caído a la mitad, y como llevo porcentaje sobre las ventas, la crisis me está afectando mucho", afirma Lin Biao, de 25 años, vendedor en otro local.

La reducción de la actividad ha dejado sin trabajo a más de 20 millones de emigrantes del campo de los 130 millones con que cuenta el país, y el paro -que también ha afectado seriamente a los licenciados universitarios- no deja de subir. "El continuo descenso de la tasa de crecimiento económico, debido al impacto de la crisis, se ha convertido en un problema para la situación general", reconoció ayer el primer ministro, Wen Jiabao.

Y esto incluye el sector servicios. Jing Xiang, de 45 años, dueña de una lavandería en el centro de Pekín, lo explica. "Mis ingresos han caído un 40%. Mis clientes están intentando ahorrar todo lo que pueden. Vienen menos veces, y ya sólo traen las chaquetas y los abrigos. Algunos dueños de locales de prostitución han dejado de traer la ropa, porque dicen que no encuentran clientes para su negocio".

Wen insistió en que la creación de empleo es objetivo prioritario del Gobierno, y detalló las medidas puestas en marcha para luchar contra el paro e incentivar el consumo privado como vía para impulsar la economía. Entre otros, prometió incrementar un 20% el gasto en las zonas rurales, impulsar el crédito al consumo y conceder subsidios por valor de 40.000 millones de yuanes (4.640 millones de euros) para facilitar la compra de electrodomésticos, motocicletas o maquinaria agrícola por parte de los habitantes de las zonas rurales, donde viven dos tercios de la población china.

Mientras los planes de reactivación surgen efecto, Tang, que tiene dos hijos estudiando en la Universidad de Zhejiang (provincia del este del país), ha hecho frente a la crisis siguiendo lo que dictan los libros: recortando gastos.

"Hemos dejado la habitación en la que vivíamos, por la que pagábamos 450 yuanes al mes, más agua, gas y electricidad, y nos hemos venido a vivir al piso de arriba de la tienda", dice, junto a su esposa. "El polígono [donde no hay calefacción desde el año pasado] tenía prohibido que viviéramos en los locales, pero ahora no viene nadie a comprar. Así que abren un ojo y cierran el otro".

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China declara la guerra al desempleo

Pekín asegura que afronta un desafío "sin precedentes" - El crecimiento previsto para 2009 es del 8% - El plan de estímulo asciende a 465.700 millones de euros  

Bajo un cielo azul radiante tras la llovizna caída la noche anterior -quizás de manera artificial-, las banderas rojas ondeando sobre los edificios de la plaza Tiananmen y la policía deteniendo a los peticionarios que intentaban protestar, el primer ministro chino, Wen Jiabao, abrió ayer la sesión anual de la Asamblea Popular Nacional (APN) con un mensaje agridulce: el país se enfrenta a "dificultades y desafíos sin precedentes" debido a la crisis mundial, pero será capaz de crecer alrededor de un 8% este año. Al menos esta es la ilusión del gobierno chino.

El plan prevé que en tres años el 90% de la población tenga seguridad social. Para lograrlo, ha puesto en marcha un plan de estímulo de la economía y creación de empleo -anunciado en noviembre pasado por valor de cuatro billones de yuanes (465.700 millones de euros) hasta 2010, cuyos detalles desgranó: más gasto público, cuantiosas inversiones y más dinero para construir una red de beneficios sociales que anime a la población a consumir.

"La crisis financiera global continúa extendiéndose y empeorando. La demanda sigue disminuyendo en los mercados internacionales. La tendencia hacia la deflación global es obvia y el proteccionismo está resurgiendo", dijo en su discurso sobre el estado de la nación en el catedralicio anfiteatro del Gran Palacio del Pueblo. Tras él, los miembros del Politburó le escuchaban; delante, atendían los casi 3.000 diputados llegados de todo el país para, esencialmente, refrendar las decisiones adoptadas previamente por los líderes del Partido Comunista Chino (PCCh). La sesión durará nueve días.

Desde que estalló la crisis en septiembre pasado, miles de empresas exportadoras han cerrado en China por la caída de la demanda extranjera. Como consecuencia, se ha disparado el paro, millones de trabajadores se han visto obligados a regresar a sus pueblos, y ha aumentado el riesgo de protestas contra un Gobierno de partido único, que ha buscado su legitimación gracias al extraordinario desarrollo que ha experimentado el país desde que lanzó las reformas hace tres décadas. ¿Sin Pan y Circo el gobierno podrá controlar las calles?

"En China, un país en desarrollo con 1.300 millones de habitantes, mantener un cierto ritmo de crecimiento de la economía es esencial para extender el empleo urbano y rural, incrementar los ingresos de la gente y asegurar la estabilidad social", dijo Wen. Los economistas estiman que este crecimiento debe ser alrededor del 8%. Y ése es el objetivo que ha fijado el primer ministro para este año; el mismo que estableció el año pasado en estas fechas para 2008, y que finalmente se vio rebasado en un punto. El Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula, sin embargo, que el producto interior bruto (PIB) de la tercera economía del mundo crecerá un 6,7%.

El paro urbano registrado fue del 4,2% al final de 2008. Pero el desempleo real es muy superior, ya que este valor no incluye los residentes urbanos que no tienen trabajo y no se han inscrito en las oficinas de empleo. Tampoco considera los emigrantes rurales que trabajan en las ciudades y se han quedado en la calle, ni los desempleados en el campo.

Revitalizar la economía china es considerado vital para ayudar al mundo a salir de la crisis. Algunos economistas creen que el país asiático podría comenzar a remontar el bache incluso en el segundo trimestre de este año. Otros, sin embargo, piensan que no podrá recuperarse hasta que lo hagan los mercados estadounidense y europeo. El problema es quien se recuperará antes, es un círculo vicioso. Si occidente no tiene capacidad de compra, la capacidad de producción china no tiene sentido.

Las medidas de revitalización detalladas por Wen incluyen un aumento del 24% en el gasto del Gobierno, que disparará el déficit hasta los 110.600 millones de euros en 2009, el mayor de los últimos 60 años en China. Rondará así el 3% del PIB, cuando el año pasado fue del 0,4%, pero aún estará muy por debajo del 12,3% previsto en EE UU para este ejercicio. Pekín también aumentará las ayudas a los sectores automovilístico y del acero, entre otros.

Pero uno de los objetivos prioritarios será, según Wen, incentivar la demanda interna en este país, donde la gente es reacia a consumir debido a la precariedad del sistema de seguridad social. Una situación que ha dificultado el objetivo gubernamental de reequilibrar la economía para hacerla menos dependiente de las exportaciones, que, en enero pasado, cayeron un 17,5%. Por ello, Wen prometió incrementar un 17,6%, hasta 34.100 millones de euros, el gasto destinado a mejorar pensiones, beneficios sociales y otros programas de seguros, y afirmó que en tres años el 90% de la población tendrá una cobertura sanitaria básica. El presupuesto de Salud subirá un 38,2%. "Debemos dar prioridad absoluta a asegurar el bienestar de la gente y promover la armonía social", dijo el primer ministro.

Fueron algo más de dos horas de discurso de voz melódica, prácticamente dedicado en su totalidad a la economía y la situación interna, y con pocas referencias a la política internacional o posibles reformas democráticas. Un discurso con los crescendos habituales en los puntos álgidos de su intervención, a los que los diputados respondieron con los también habituales aplausos. Palmas que se hicieron aún más fuertes cuando Wen ofreció una rama de olivo a Taiwán, y dijo que Pekín está dispuesto a crear las condiciones para poner fin a las hostilidades con la isla que China considera parte irrenunciable de su territorio.

China busca ser un referente en marcas de prestigio

En forma silenciosa pero acelerada, China va dejando atrás la idea de ser un fabricante de productos baratos y de dudosa calidad para comenzar a competir con marcas propias y de alto valor agregado.

Si bien no se puede hablar de un punto de partida preciso, en los últimos cuatro años el mercado argentino empezó a recibir la primera ola de productos chinos que no se presentan como commodities compitiendo exclusivamente por precio y que buscan dar batalla de igual a igual a marcas internacionales consolidadas.

El fenómeno, que con diferentes grados de desarrollo se repite en los principales mercados de todo el mundo, a nivel local ya se siente en rubros tan diversos como los productos de electrónica, las computadoras, los automóviles y hasta los cigarrillos.

En todos los casos, el gran objetivo de las marcas chinas es repetir el éxito que tuvieron sus pares japonesas hace treinta años, cuando iniciaron su expansión internacional asociadas a una imagen de calidad y avances tecnológicos.

"Hay una apreciación cada vez más positiva de las marcas chinas. Así como en su momento sucedió con las empresas japonesas, que de repente empezaron a ser asociadas por la gente como productos de muy buena tecnología y calidad, existe una tendencia similar con las marcas chinas. A medida que se van lanzando los productos y la gente se va familiarizando con ellos, va teniendo cada vez más confianza", explica Patricia Li, gerenta de ZTE Argentina, la compañía de telecomunicaciones china que con su marca propia de celulares hoy compite contra Nokia, Motorola, Samsung y Sony-Ericsson en todo el mundo, incluyendo la Argentina.

Cambio de percepción

La inserción de las marcas chinas en algunos rubros, como celulares o televisores, además se ve facilitada por el hecho de que la denominación de made in China dejó de ser sinónimo exclusivo de precio bajo y se convirtió en un dato casi obvio, ya que más de la mitad de los productos que se venden en el mundo están fabricados en el gigante asiático.

"En el caso de los televisores y los productos de electrónica, hace quince años se produjo un cambio muy profundo en el mercado, a partir de que todos los grandes fabricantes se trasladaron a China, con lo cual hoy la calidad está asociada a la marca y no al origen del producto", explicó Diego Kusnetzoff, director comercial de TCL, la marca de televisores y aire acondicionado que desde hace cuatro años se fabrica en la planta de Radio Victoria, en Tierra del Fuego. Kusnetzoff precisó que la Argentina fue un mercado piloto para la expansión de TCL en América latina. "En un mercado muy atomizado como el argentino, hoy controlamos 3,5% de las ventas", explicó el ejecutivo.

La avanzada oriental también se siente en el mercado automotor, un negocio que durante décadas estuvo dominado por las marcas norteamericanas, europeas y japonesas. En forma casi paralela a su ingreso en los Estados Unidos, la marca de autos Chery está dando sus primeros pasos en la Argentina, asociada con el empresario Franco Macri. Inicialmente, los autos que se venden en el país están siendo ensamblados en una planta que los chinos inauguraron en Uruguay, aunque para 2010 está contemplada la apertura de una segunda fábrica en la Argentina, con una inversión de US$ 500 millones. El objetivo de Chery es seguir los pasos de Lenovo, la marca de computación que logró un rápido posicionamiento entre los consumidores argentinos y del resto del mundo cuando en diciembre de 2004 se alzó con la división de computadoras personales de IBM.

Lo que viene

El mercado tabacalero es otro de los rubros en el que las marcas chinas están dando sus primeros pasos, aunque en este caso la llegada de los cigarrillos Harmony al mercado argentino se enmarca dentro de un acuerdo más amplio entre la multinacional Philip Morris y la empresa estatal China Nacional Tobacco.

"Para ingresar en el mercado chino, Philip Morris cerró un acuerdo con el monopolio del tabaco de ese país, que incluye la producción de Marlboro en China y la expansión de marcas chinas en distintos mercados del mundo. En el caso de la Argentina se eligió Harmony, que es una marca dirigida al segmento más alto del mercado", explicaron en Massalin Particulares, la filial local del grupo Philip Morris.

A esta lista podrían sumarse además en el corto plazo otras marcas de origen chino que ya están dando sus primeros pasos más allá de sus fronteras, como la línea de ropa deportiva Li Ning Sports (esta última ya debutó en el país como sponsor de la camiseta de la selección nacional de básquet), la cerveza Tsingtao y las heladeras y lavarropas Haier.

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La fábrica del mundo sufre percances

La fábrica del mundo sufre percances

La enorme plaza que da entrada a la estación de tren de Guangzhou, capital de la provincia sureña de Guangdong, es un hormiguero a las siete de la tarde. Cientos de emigrantes descansan en el suelo, junto a los fardos en los que se aprietan sus pertenencias. Rostros hastiados, miradas perdidas. Los restos de comida, bolsas de plástico y hojas de periódicos hablan de largas horas de espera. Bajo el eslogan "Continúa el proceso de apertura y reforma", una pantalla gigante rompe la noche con imágenes de playas paradisíacas y aguas turquesas. Una visión muy distinta de la realidad de estos antiguos campesinos, que se han visto obligados a regresar a sus pueblos ante la falta de actividad o el cierre de las fábricas en las que trabajaban en el delta del río Perla -el principal centro manufacturero del país- a causa de la crisis.

Los sueldos caen en picado por el recorte de la producción en las fábricas

El país exportó un 2,8% menos en diciembre, el mayor descenso 10 años, Chen Jian (nombre ficticio), de 23 años, llegó a la estación hace 13 horas. "La fábrica de maletas en la que trabajaba tenía hace unos meses entre 5.000 y 6.000 empleados. Eran 10 horas al día, siete días a la semana. Ahora no da para más de cinco horas, tres o cuatro días a la semana, y el salario ha bajado de unos 2.000 yuanes [210 euros] a 1.300. No nos han despedido, simplemente han reducido el número de horas, y ya no compensa", afirma este nativo de la provincia de Sichuan.

La situación se reproduce entre muchos de los viajeros que esperan la salida de sus trenes bajo la mirada de los policías que recorren la plaza. Forzados por la falta de tajo, han decidido irse a sus casas a pasar las fiestas de Año Nuevo chino semanas antes de lo que lo habrían hecho normalmente. "Llevo cuatro o cinco años en Guangdong. A veces, trabajábamos 21 horas diarias. Pero desde septiembre, la cosa se ha hundido", dice un chico de 20 años de la provincia de Yunnan, acuclillado junto a su hermana. "Después de las fiestas, decidiré si vengo otra vez".

El proceso de reforma y apertura lanzado por Deng Xiaoping hace 30 años ha convertido China en la fábrica del mundo. Pero el desplome de la demanda extranjera, especialmente de Estados Unidos, le ha asestado un duro golpe. Las exportaciones cayeron un 2,8% en diciembre, la mayor caída en diez años. Ya retrocedieron un 2,2% en noviembre, la primera vez que experimentaban un descenso en más de siete años. Miles de empresas han echado el cierre. La crisis se ha sumado al efecto que las mayores exigencias de calidad, leyes laborales y medioambientales más estrictas, y la apreciación del yuan ya estaban teniendo.

El presidente chino, Hu Jintao, ha asegurado que China se enfrente este año a una situación "muy sombría" en el empleo, y que afrontar la crisis va a ser una "una prueba de la capacidad del Partido Comunista Chino para gobernar". El Gobierno prevé un 8% de crecimiento del PIB. El Fondo Monetario Internacional y el Royal Bank of Scotland pronostican un 5%, la peor cifra desde la revuelta de Tiananmen.

La ralentización económica podría forzar el cierre de un 20% de las fábricas de Guangdong, provincia responsable del 12% del PIB chino, según algunas organizaciones laborales provinciales. Algunos economistas estiman que 20 millones de emigrantes de los 160 millones con que cuenta el país podrían verse obligados a regresar a sus pueblos este año.

El Gobierno ha fijado como "prioridad absoluta nacional" mantener el crecimiento para crear empleo, y ha reaccionado con medidas tajantes ante el riesgo de que se dispare la inestabilidad social. A principios de noviembre, aprobó un plan financiero por valor de cuatro billones de yuanes (420.000 millones de euros) hasta 2010 para reactivar la economía, impulsar el consumo interno y reducir la dependencia de las exportaciones, que representan el 40% del PIB nacional; y ha pedido a los empresarios que no lleven a cabo despidos masivos.

El impacto de la crisis se nota incluso en la propia capital de Guangdong. En los comercios de la calle Shang Jiu, una de las más animadas de Guangzhou (antigua Cantón), flotan los carteles anunciado saldos. "La crisis empeora. La fábrica ha cerrado. Juego completo de sábanas por 50 yuanes [5,2 euros]", dice uno. "Cazadoras de piel. Antes, 1.280 yuanes. Ahora, 99. Para pagar los créditos de la factoría", señala otro.

¿Realidad o herramienta publicitaria? Sea lo que sea, el hecho es que los clientes no compran, según explican los vendedores, y las existencias se acumulan en los estantes.        

Dongguan, espejo de la crisis.

Para palpar cómo está afectando el parón mundial a China, lo mejor es viajar a Dongguan, 60 kilómetros al este de Guangzhou, más que una ciudad, un taller infinito. Todas las carreteras que conducen a Dongguan -cuya municipalidad ha pasado de 1,1 millones de habitantes en 1978, a 8,7 millones en 2007- están flanqueadas de fábricas. Algunas son grandes complejos industriales con varias decenas de miles de operarios, otras, talleres familiares. Aquí se producen desde componentes electrónicos a juguetes, zapatos, relojes, ropa o adornos navideños. Todos esos artículos que, gracias a su bajo precio, han inundado el planeta y han permitido a China convertirse en la cuarta economía del mundo.

El cielo gris, los inmuebles ocres, la continua sucesión de áreas industriales, y los monos de trabajo colgados en los balcones de los edificios de dormitorios anexos a las fábricas imprimen un aire triste a la región.

Pero muchos de esos uniformes de trabajo ya no se balancean al aire. Muchos talleres han dejado de producir y los bloques de dormitorios de siete u ocho plantas se elevan sin inquilinos, como gigantes dormidos. Sólo en octubre, cerraron 700 empresas en Dongguan. El Gobierno de Guangdong pretende elevar el nivel tecnológico de las empresas en la provincia, de ahí que haya impulsado también el desplazamiento de algunas compañías hacia el interior del país. "Vaciar la jaula para dejar sitio a los nuevos pájaros", ha dicho Wan Qingliang, vice gobernador provincial.

En una de las calles de la ciudad, duerme un taller que ni siquiera ha sido estrenado, sorprendido a contrapié por la crisis. Sobre las paredes de las factorías huecas, se repiten la frase 'Se alquila' y números de teléfono escritos en carteles de intenso color rojo.

"El empresario que la tenía arrendada desde hacía más de tres años la desmontó hace dos semanas, debido a la crisis. Esperemos que, tras el Año Nuevo chino [que comienza el 26 de enero], la gente regrese para continuar los negocios", dice Wang, una mujer que contesta a uno de estos números.

Las fábricas que no han cerrado han disminuido la actividad, y sus trabajadores se ven obligados a permanecer en los dormitorios o a deambular ociosos por la ciudad, en la que, aparte de tiendas, restaurantes y karaokes, hay poco más. "Sólo trabajamos cinco horas diarias de lunes a viernes. Y, en los dormitorios, que son de ocho o 10 personas, ahora estamos cuatro o cinco", explica Wang Shuang, una chica menuda de 19 años, mientras pasea por un mercadillo acompañada de su hermana gemela, Wang Fang.

A pesar de que ganan menos, las dos chicas han decidido aguantar en la empresa de componentes electrónicos, ya que en su pueblo de la provincia de Guizhou, una de las más pobres de China, hay poco que hacer. "Tras las fiestas, volveremos. Esto es más desarrollado", dicen, enfundadas en unos vaqueros ajustados.

"Para estos emigrantes, es muy difícil retomar el trabajo y el estilo de vida que tenían antes de dejar sus pueblos", asegura Yuen Pau Woo, presidente de la Fundación Asia Pacífico de Canadá. "Sin embargo, el paquete de estímulo fiscal [aprobado por Pekín] puede crear empleos en otras áreas, especialmente zonas rurales y ciudades secundarias".

La amenaza del paro

El fantasma del paro es una de las mayores preocupaciones del Gobierno, ya que la precariedad del sistema de seguridad social y el coste de la Educación y de la Sanidad convierten la falta de trabajo en una bomba de relojería en este país de 1.300 millones de almas. Desde que comenzó la crisis, se han multiplicado las protestas, debido a las irregularidades cometidas en el pago de los salarios y las indemnizaciones por algunos empresarios, y a la inquietud por el futuro. Para el Partido Comunista Chino, que ha buscado, en buena parte, legitimarse en el poder con el rápido progreso del país, está en juego, también, su propia supervivencia.

Una de las empresas en las que se han registrado protestas es Jiang Rong, que se dedicaba a la fabricación de bolsos y maletas. Su propietario, taiwanés, desapareció el 15 de diciembre sin previo aviso -una práctica común en Guangdong-, adeudando dos meses y medio de salario a los 300 trabajadores, y tres meses de alquiler de la fábrica y las facturas de agua y electricidad.

Los empleados se echaron a la calle para pedir a las autoridades locales sus sueldos, pero éstas contestaron que sólo les pagarían el 60% de lo adeudado, como reza un cartel pegado a la puerta de la factoría y explica, también, Dai Houxue, de 30 años, original de Guizhou, que trabajaba desde hacía tres años en Jiang Rong.

Tras reclamar en vano los salarios completos al departamento de Trabajo, los empleados se dirigieron en manifestación a las oficinas del Gobierno local. Pero fueron recibidos a golpes por la policía. El 24 de diciembre, la fábrica dejó de dar comidas, y, tras 10 días de protestas, los trabajadores se resignaron, cogieron lo ofrecido y se marcharon.

Salvo unos cuantos. "A tres no nos dieron ni siquiera el 60% que nos correspondía", afirma Dai, quien, probablemente, fue castigado de esta forma por haber sido uno de los cabecillas de las reivindicaciones. "Me deben aún más de 500 yuanes, y no me iré hasta que me los paguen. La televisión dice que el Gobierno central ayudará a las fábricas por la crisis. Pero, ¿dónde va el dinero? Seguro que se lo quedan los funcionarios locales. Todo esto es muy oscuro", asegura. Al otro lado de la verja, varios obreros enviados por los dirigentes locales sacan pertenencias de los talleres y las cargan en un camión.

Desorientados ante la quiebra de su negocio o la pérdida de empleo, empresarios y trabajadores acuden a veces en busca de consejo a Zhou Qingfang, un adivino, experto en geomancia y curandero, que ofrece sus servicios en una calle de Dongguan. "Me preguntan qué socio buscar, qué hacer tras quedarse sin empleo, y yo, en función de su nombre, la fecha de nacimiento, o su elemento chino, les sugiero la dirección que deben seguir", dice este hombre de 70 años, quinta generación familiar de videntes. "Hace unos meses, venían 10 o 20 personas al día. Ahora, son más de 30", dice Zhou, que cobra 20 yuanes por consulta y trata igualmente problemas de infertilidad, impotencia o dolores de muelas.

Un centenar de kilómetros al sureste, en el puerto de Shenzhen, fronterizo con Hong Kong, y una de las principales vías de salida de mercancías de la fábrica del mundo, se percibe también claramente la crisis. El tráfico de mercancías ha disminuido sensiblemente. "Desde principios de septiembre, salen muchos menos contenedores. La actividad ha caído más de un 30%", asegura Zhang Qingshen, empleado en una de las empresas que opera en la terminal internacional de contenedores de Shekou. A un centenar de metros, una grúa carga un mercante de color verde con lentos movimientos. "Antes pasaban delante de ese muelle muchos buques cada día. Ahora, no veo más de dos o tres en 24 horas", dice. El Banco Mundial prevé que la economía china crezca un 7,5% en 2009, el valor más bajo de los últimos 19 años.

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