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Como afrontará China la crisis

China se ha convertido en el motor principal de la economía mundial, al responder por un tercio del crecimiento del PIB global en la primera mitad de este año. ¿Seguirá así de activa? En comparación con muchas otras economías emergentes, principalmente Brasil y Rusia, las que han sufrido hace poco grandes salidas de capital, China hasta ahora no ha hecho caso en gran medida a la crisis crediticia.

 

Sin embargo, hay señas de que la economía china está chisporroteando. Los volúmenes de exportación han aflojado el paso notablemente, el crecimiento de la producción industrial llegó a un mínimo de seis años en los últimos 12 meses hasta agosto, las ventas de autos cayeron en 6% en el mismo período, y el auge inmobiliario de China parece estar inclinándose hacia la quiebra. No puede haber un país que crezca desvinculándose de la tónica internacional, esta ya superada la teoría por la cual los países en vías de desarrollo pueden continuar creciendo independientemente del crecimiento del primer mundo. No olvidemos, que aunque China es una de las mayores potencias del mundo, no es un país desarrollado, sino como dicen los propios chinos, es un país en desarrollo.

 

Las ventas de propiedades en las grandes ciudades han disminuido alrededor del 50% durante el último año. En Shenzhen, los precios de los nuevos departamentos de lujo cayeron hasta en 40%. Los precios promedio a nivel nacional han empezado a bajar, aunque subieron en 5,3% en el año hasta agosto. Las ventas decrecientes y un volumen cada vez mayor de nuevas casas significan que los precios van a empezar a bajar en más ciudades en 2009.

 

Las predicciones de que los precios promedio de las casas podrían caer hasta en 50% han acaparado los titulares. Pero éstas parecen demasiado sombrías. Después de todo, no ha habido ninguna burbuja de precios de casas a nivel nacional. Puesto que los precios promedio de las propiedades en 2000 realmente han disminuido en relación con los ingresos promedio, en comparación con el aumento repentino en Estados Unidos hasta 2006. Como resultado, es poco probable que los precios promedio de las casas bajen por mucho tiempo.

 

Los bancos de esta nación también deberían poder soportar los precios decrecientes de las propiedades mejor que sus contrapartes estadounidenses. En Estados Unidos era fácil conseguir una hipoteca por el 100% o más del valor de una casa, pero los compradores chinos deben hacer un depósito mínimo del 20 al 30%, dependiendo del tamaño de la casa, y alrededor del 40% por la segunda casa. Esto proporciona a los bancos un gran amortiguador cuando los precios caen. Además no hay una política de endeudamiento como la que existe en Europa o en EEUU, hablando con amigos en Beijing, no pueden entender de ningunas de las formas un endeudamiento con un banco para el resto de la vida.

Los créditos a los empresarios inmobiliarios son más arriesgados, y las ganancias de los bancos se verán perjudicadas a medida que los empresarios vayan a la quiebra. Pero de acuerdo con Wang Tao, economista de UBS, estos créditos responden por sólo el 7% de los préstamos bancarios totales.

En general, los bancos chinos deberían tener un mejor aislamiento de la crisis crediticia global que los bancos occidentales porque el sistema del país se financia a través de depósitos más bien que de mercados de capital. Los créditos de las entidades bancarias ascienden a sólo el 65% de sus depósitos, en comparación con las proporciones más altas en Estados Unidos y Europa Occidental. No debemos de olvidar, que fue China, la que renunciando a devaluar su moneda y tomando medidas austeras, ayudo a superar la crisis asiática de finales de los noventa.

En cualquier caso, una caída en los precios de las casas perjudicará a los consumidores chinos mucho menos que a sus contrapartes estadounidenses porque las familias chinas no están endeudadas hasta el cuello. La deuda total de las familias asciende a sólo el 13% del PIB, en comparación con el 100% en Estados Unidos. El gasto de consumo chino realmente se fortaleció en su temporada veraniega, puesto que las ventas minoristas subieron en 17% en términos reales en el año hasta agosto. El impacto principal de la declinación de la actividad económica inmobiliaria será deprimir la construcción.

El gobierno también tiene espacio para maniobrar. La inflación, la que había sido su principal preocupación, bajó del 8,7% en febrero a 4,9% en el año hasta agosto. Esto fue en gran medida gracias a los precios más bajos de los alimentos, pero el crecimiento en la masa monetaria también se ha rezagado.

Goldman Sachs predice que la inflación bajará al 1,5% en 2009, lo cual le da al banco central la oportunidad de aflojar la política monetaria. Se redujeron las tasas de interés por segunda vez en un mes el 8 de octubre, al 6,9%, y se espera que el gobierno pronto modere los controles crediticios, especialmente para la propiedad.

El crecimiento del PIB disminuyó hasta alcanzar una tasa anual de apenas 10,1% en el segundo trimestre de este año, en comparación con el 12,6% de un año antes, y los economistas esperan que baje al 8 o 9% en 2009. Esta desaceleración debería en parte tener un buen recibimiento, porque la economía había estado excediendo su límite de velocidad durante varios años. Mejor aún, el crecimiento de China el próximo año provendrá totalmente de la demanda interna, a medida que se contraiga su superávit comercial.

Si la desaceleración global obliga a China a cambiar la mezcla de crecimiento de las exportaciones al consumo, también contribuiría a que su crecimiento futuro sea más sustentable. Pero nada garantiza que esto ocurra de esta forma.

Se espera que el gobierno suministre un estímulo fiscal para que el crecimiento se mantenga sobre el 8%. El paquete incluirá recortes tributarios y gasto extra en infraestructura. Los economistas también están insistiendo en un mayor gasto en bienestar social para estimular a los consumidores a que ahorren menos y gasten más. China cuenta con un amplio espacio para un estímulo porque se jacta de tener la posición fiscal más saludable de cualquier gran economía. De acuerdo con Stephen Green, economista de Standard Chartered, ésta tiene un superávit presupuestario de 2% del PIB, si se mide en la misma forma que en las economías ricas, y la deuda del sector público es de apenas el 16% del PIB. La habilidad de China para utilizar la lubricación fiscal es la mejor razón para esperar que su motor económico no se detenga.

noticia completa en:

http://diario.elmercurio.com/2008/10/13/economia_y_negocios/the_economist/noticias/F6C5F976-1128-470C-B542-4AEA62A70568.htm?id={F6C5F976-1128-470C-B542-4AEA62A70568}

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1 comentario

dolores -

eslogico que tambien llege hasta china la crisis mundial por que los paises del primer mundo no podemos consumir como asta ahora pero yo creo que a lo mejor es mejor para china por que aprendera a consumir todo lo que oproduce el mismo y cuando esten los tiempos mejoers podara exportar mejor y sobre todo deben de aprender que el consumir con locura no es bueno para ninguna nacion por que la gente de apie se endeuda hasta la locura y deben aprender donde debemos de tener los pies por que sedan muchas facilidades para consumir pero a la larga es malo para todos
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