Blogia
politicachina

China declara la guerra al desempleo

Pekín asegura que afronta un desafío "sin precedentes" - El crecimiento previsto para 2009 es del 8% - El plan de estímulo asciende a 465.700 millones de euros  

Bajo un cielo azul radiante tras la llovizna caída la noche anterior -quizás de manera artificial-, las banderas rojas ondeando sobre los edificios de la plaza Tiananmen y la policía deteniendo a los peticionarios que intentaban protestar, el primer ministro chino, Wen Jiabao, abrió ayer la sesión anual de la Asamblea Popular Nacional (APN) con un mensaje agridulce: el país se enfrenta a "dificultades y desafíos sin precedentes" debido a la crisis mundial, pero será capaz de crecer alrededor de un 8% este año. Al menos esta es la ilusión del gobierno chino.

El plan prevé que en tres años el 90% de la población tenga seguridad social. Para lograrlo, ha puesto en marcha un plan de estímulo de la economía y creación de empleo -anunciado en noviembre pasado por valor de cuatro billones de yuanes (465.700 millones de euros) hasta 2010, cuyos detalles desgranó: más gasto público, cuantiosas inversiones y más dinero para construir una red de beneficios sociales que anime a la población a consumir.

"La crisis financiera global continúa extendiéndose y empeorando. La demanda sigue disminuyendo en los mercados internacionales. La tendencia hacia la deflación global es obvia y el proteccionismo está resurgiendo", dijo en su discurso sobre el estado de la nación en el catedralicio anfiteatro del Gran Palacio del Pueblo. Tras él, los miembros del Politburó le escuchaban; delante, atendían los casi 3.000 diputados llegados de todo el país para, esencialmente, refrendar las decisiones adoptadas previamente por los líderes del Partido Comunista Chino (PCCh). La sesión durará nueve días.

Desde que estalló la crisis en septiembre pasado, miles de empresas exportadoras han cerrado en China por la caída de la demanda extranjera. Como consecuencia, se ha disparado el paro, millones de trabajadores se han visto obligados a regresar a sus pueblos, y ha aumentado el riesgo de protestas contra un Gobierno de partido único, que ha buscado su legitimación gracias al extraordinario desarrollo que ha experimentado el país desde que lanzó las reformas hace tres décadas. ¿Sin Pan y Circo el gobierno podrá controlar las calles?

"En China, un país en desarrollo con 1.300 millones de habitantes, mantener un cierto ritmo de crecimiento de la economía es esencial para extender el empleo urbano y rural, incrementar los ingresos de la gente y asegurar la estabilidad social", dijo Wen. Los economistas estiman que este crecimiento debe ser alrededor del 8%. Y ése es el objetivo que ha fijado el primer ministro para este año; el mismo que estableció el año pasado en estas fechas para 2008, y que finalmente se vio rebasado en un punto. El Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula, sin embargo, que el producto interior bruto (PIB) de la tercera economía del mundo crecerá un 6,7%.

El paro urbano registrado fue del 4,2% al final de 2008. Pero el desempleo real es muy superior, ya que este valor no incluye los residentes urbanos que no tienen trabajo y no se han inscrito en las oficinas de empleo. Tampoco considera los emigrantes rurales que trabajan en las ciudades y se han quedado en la calle, ni los desempleados en el campo.

Revitalizar la economía china es considerado vital para ayudar al mundo a salir de la crisis. Algunos economistas creen que el país asiático podría comenzar a remontar el bache incluso en el segundo trimestre de este año. Otros, sin embargo, piensan que no podrá recuperarse hasta que lo hagan los mercados estadounidense y europeo. El problema es quien se recuperará antes, es un círculo vicioso. Si occidente no tiene capacidad de compra, la capacidad de producción china no tiene sentido.

Las medidas de revitalización detalladas por Wen incluyen un aumento del 24% en el gasto del Gobierno, que disparará el déficit hasta los 110.600 millones de euros en 2009, el mayor de los últimos 60 años en China. Rondará así el 3% del PIB, cuando el año pasado fue del 0,4%, pero aún estará muy por debajo del 12,3% previsto en EE UU para este ejercicio. Pekín también aumentará las ayudas a los sectores automovilístico y del acero, entre otros.

Pero uno de los objetivos prioritarios será, según Wen, incentivar la demanda interna en este país, donde la gente es reacia a consumir debido a la precariedad del sistema de seguridad social. Una situación que ha dificultado el objetivo gubernamental de reequilibrar la economía para hacerla menos dependiente de las exportaciones, que, en enero pasado, cayeron un 17,5%. Por ello, Wen prometió incrementar un 17,6%, hasta 34.100 millones de euros, el gasto destinado a mejorar pensiones, beneficios sociales y otros programas de seguros, y afirmó que en tres años el 90% de la población tendrá una cobertura sanitaria básica. El presupuesto de Salud subirá un 38,2%. "Debemos dar prioridad absoluta a asegurar el bienestar de la gente y promover la armonía social", dijo el primer ministro.

Fueron algo más de dos horas de discurso de voz melódica, prácticamente dedicado en su totalidad a la economía y la situación interna, y con pocas referencias a la política internacional o posibles reformas democráticas. Un discurso con los crescendos habituales en los puntos álgidos de su intervención, a los que los diputados respondieron con los también habituales aplausos. Palmas que se hicieron aún más fuertes cuando Wen ofreció una rama de olivo a Taiwán, y dijo que Pekín está dispuesto a crear las condiciones para poner fin a las hostilidades con la isla que China considera parte irrenunciable de su territorio.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

0 comentarios

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres