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Economía

China impulsa el crecimiento rural con la semiprivatización de tierras

1.            • Los campesinos podrán ahora vender, hipotecar y alquilar el derecho de uso de sus terrenos

2.            • La histórica reforma agraria afectará a 750 millones de chinos de las zonas empobrecidas

 

Los campesinos chinos podrán vender, alquilar o hipotecar el derecho de uso de sus tierras. Es una de las medidas que aprobó ayer el Comité Central del Partido Comunista de China para doblar la renta de las empobrecidas zonas rurales. La reforma, que afecta a 750 millones de chinos, deja a salvo la sacrosanta propiedad estatal del suelo, pero es un paso capital en el proceso de apertura económica emprendida hace 30 años.

Con la presencia del jefe del Estado y del partido, Hu Jintao, el tercer plenario del año del gobernante PCC promulgó las nuevas medidas agrarias con el objetivo de impulsar el crecimiento económico del campo e igualarlo con el desarrollo urbano, muy pujante desde hace varios años.

Según una circular difundida por el Politburó del PCC, la reunión se celebró en un momento "crítico" para el futuro de China, cuando se cumplen 30 años de la reforma agraria impulsada por el histórico dirigente Deng Xiaoping, y el país se enfrenta a las consecuencias de una recesión económica mundial. En ese contexto, la circular aseguró que el fortalecimiento de la agricultura y el autoabastecimiento de cereales son "las principales metas económicas del gobierno".

 

La semiliberalización de las tierras era una discusión que venía de lejos. Los dogmáticos la habían bloqueado argumentando que el sistema vigente aseguraba unas rentas mínimas de subsistencia para las familias rurales y que China aún no estaba preparada para absorber el presumible éxodo hacia las ciudades. Pero los problemas que arrastra el campo chino han llevado a aplicar la senda pragmática de Deng Xiaoping, el arquitecto de la China actual, al dejar claro que el gato, blanco o negro, debía cazar ratones.
La reforma busca soluciones a los dos mayores problemas chinos: alimentar a la quinta parte de la población mundial con la quinceava parte de las tierras cultivables del mundo y disminuir la brecha creciente con las ciudades. Las 0,67 hectáreas que miden de media las parcelas familiares dificultan la productividad y ponen en peligro el autoabastecimiento nacional de grano, una de las mayores preocupaciones en un país con tradición de grandes hambrunas. Las transacciones, ahora permitidas, agrandarían y rentabilizarían las parcelas. A la vez, la explotación de los derechos de disposición del suelo aumentarían los ingresos de los campesinos.

"Esta iniciativa acelerará la urbanización del país [ ] y logrará que las granjas sean mayores y más eficientes para satisfacer la demanda de una economía en evolución", declaró al China Daily Dang Guoying, miembro de la Academia China de Ciencias Sociales.



REGISTRO DE RESIDENCIA

 

La incógnita que plantean las nuevas medidas es cómo gestionará China el presumible acelerón del trasvase de campesinos a las ciudades. Pekín se ha enfrentado tradicionalmente a un dilema: la voluntad de estimularlo, para acercarse a un patrón productivo más moderno, y la obligatoriedad de frenarlo, ya que la pobreza del campo sería susceptible de provocar una desbandada a las boyantes urbes del sureste. Nos enfrentamos a posibles megalópolis de más de cien millones de personas.

 

El mecanismo de control es el hukou o registro de residencia, que ata a los chinos a su lugar de nacimiento. Ha sido fuente de críticas constantes: el campesino que emigra a la ciudad pierde servicios sociales elementales y se convierte en una suerte de ciudadano de segunda. Hace años, algunos empresarios se negaban a pagarles terminada la obra porque sabían que su situación no les permitía acudir a la justicia. Algunos se quemaron a lo bonzo en la plaza de Tiananmen. Su protección legal ha mejorado, pero su situación dista de ser envidiable.

El hukou, por otro lado, ha permitido el trasvase urbano escalonado: hoy el 57% de la población aún es rural. Las previsiones oficiales aseguran que en el 2050, lo será solo el 20%. También ha impedido se vean paisajes chabolistas, ubicuos en otros países en vías desarrollo. Los nuevos barrios de edificios altos que brotan en el extrarradio de Pekín son estéticamente discutibles, pero funcionales, ordenados y salubres.

 

China puso fin en 1978 a las décadas de colectivización agraria maoísta que dejó al país atrasado. Xiaogang aún conserva un halo mítico. En esa aldea de la provincia de Anhui, hace 30 años, 18 agricultores cansados de pasar hambre pactaron en secreto desobedecer las estrictas normas productivas y cuotas estatales: parcelarían sus tierras y cada uno se responsabilizaría de la productividad de su porción. La cosecha se disparó y ese modelo mixto de objetivos compartidos y deberes individuales, flagrantemente ilegal, inspiró el Sistema de Responsabilidad Familiar de Deng Xiaoping

Un par de semanas atrás, el presidente chino, Hu Jintao, visitó Xiaogang y esbozó los nuevos tiempos: "No solo se protegerán los arrendamientos actuales sino que se permitirá a los campesinos que lo deseen transferir sus derechos de uso de la tierra de una forma ordenada". La reforma aprobada ayer puede provocar una revolución similar en el campo chino a la de aquellos 18 campesinos.

El dinero chino busca utilidad

Las instituciones financieras chinas, ricas en dinero en efectivo, pueden beneficiarse de la crisis para ampliar su influencia en el extranjero, pero los analistas advierten sobre los peligros de salir al rescate de Wall Street.

El banco de inversiones estadounidense Morgan Stanley, desesperado por hallar un salvador, está en negociaciones para vender un 49% a la China Investment Corp (CIC), un fondo de inversiones soberano chino, según fuentes de prensa.

Otras informaciones indican que el banco de inversiones estadounidense está también en negociaciones con el banco chino Citic. "La crisis es una buena oportunidad para comprar activos baratos", dijo Mei Xinyu, investigador de un centro de análisis vinculado con el Ministerio de Comercio.

El valor de mercado de Morgan Stanley se hundió a 24.100 millones de dólares esta semana, destacó Mei. "Realmente es barato", apuntó.

Pero también advirtió que China tiene mucho que sopesar antes de lanzarse a la compra de activos en problemas, desde el valor real de las instituciones estadounidenses hasta el riesgo de que Washington le restrinja la gerencia y los derechos de voto en las empresas que compra.

Mal comienzo

China ya ha aprendido algunas cosas. La CIC, creada el año pasado con el objetivo de invertir parte de los 1,8 billones de dólares que China posee en reservas internacionales, eligió a Wall Street como su primera salida de compras.

La participación que compró en el fondo de inversiones Blackstone y un 9,9% en Morgan Stanley valen ahora menos de la mitad de lo que pagó, 3000 millones y 5000 millones de dólares, respectivamente. Los fondos soberanos, incluida la CIC, justificaron sus tempranas compras en Wall Street como inversiones a largo plazo, pero tras esta semana el argumento quizá ya no sea válido.

El dinero existe, las oportunidades están al alcance de la mano de los bancos chinos, falta ahora saber si la oportunidad es suficientemente interesante y, en caso de que ocurra, ¿habrá suficiente valor y empuje empresarial para realizarlas?

Los bancos chinos se internacionalizan

Bank of China, el tercer mayor banco del país asiático por capitalización bursátil, ha tomado una participación del 20% en el banco francés LCF Rothschild, una de las firmas de inversión de la saga de banqueros más importante de Europa.

La entidad con sede en Pekín pagará 236 millones de euros, y demuestra su interés por invertir en activos occidentales a pesar de la actual situación de los mercados. Aunque es una apuesta arriesgada, es el momento en que más baratas resultan de realizar estas cosmpras.

LCF Rothschild se dedica fundamentalmente a la banca privada y a la gestión de activos, está controlada por Benjamin de Rothschild y, a finales de 2007 controlaba activos por valor de 32.000 millones de euros.

Edmond de Rothschild Banque, la filial francesa del grupo, ya avanzó en junio que estaba considerando vender una participación a un socio chino o indio para expandirse en Asia.

Este acuerdo representa una alianza estratégica para ambas partes y permitirá, a cada una de ellas, distribuir productos bancarios en el mercado de origen del otro. Bank of China (BoC) ganará experiencia en Europa, mientras que el grupo francés logra un poderoso aliado para China, que le permitirá acceder a uno de los mercados con mayor potencial del mundo.

BoC ha comprado tanto acciones existentes como nuevos títulos, lo que provoca que la participación Benjamin de Rothschild en LCFR se diluya en torno un 75%.

El desembarco chino

Han sido varias las entidades financieras chinas que han sonado en las quinielas de las últimas semanas sobre posibles adquisiciones de bancos en Europa y Estados Unidos. Una de ellas, China Investment Corporation, negoció para entrar en el capital del quebrado Lehman Brothers y ahora está en conversaciones con Morgan Stanley, uno de los dos únicos bancos de inversión independientes que quedan en pie.

BoC es el segundo mayor prestamista del país asiático y la inversión en LCFR representa su principal inversión en el extranjero hasta la fecha. 'El banco espera que esta operación proporcione una rentabilidad razonable', explicaba ayer BoC en un comunicado. 'Seguiremos explorando operaciones en Europa y en mercados emergentes.

El problema de los alimentos contaminados

La seguridad de los productos chinos vuelve a estar en entredicho. El último escándalo afecta a las leches infantiles: una contaminación ha causado hasta la fecha 3 muertos y 6.244 niños enfermos, según informó ayer el diario oficial China Daily. La crisis obligó al ministro de Sanidad, Chen Zhu, a dar ayer explicaciones. El miembro del Gobierno reconoció que había 4.917 niños enfermos leves, y 1.327, la mayoría recién nacidos, hospitalizados. De ellos, 158 con una insuficiencia renal grave.

En España, un portavoz de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) admitió que habían recibido un aviso de su homóloga en la UE, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Ambos organismos insistieron en que en Europa no se comercializan leches infantiles de ninguna de las marcas afectadas por el escándalo, por lo que no se han tomado otras medidas que estar pendientes de las partidas que se importan. Por su parte, la Agencia de la Alimentación y el Medicamento de EE UU (FDA) emitió el pasado viernes una nota en la que advertía a los posibles consumidores de que no compraran leche maternizada fabricada en China "en caso de que la encontraran", aunque, según la misma nota, este producto no estaba autorizado.

El compuesto que ha causado la intoxicación es la melamina, una resina sintética que se usa, por ejemplo, para dar consistencia a los tableros de conglomerado. La experta en nutrición infantil de la Asociación Española de Pediatría, Lucrecia Suárez, explicó que, aparte de su sorpresa por el origen de la contaminación, la melamina puede producir daños renales en los niños. Si éstos son agudos, el resultado es fatal; si son crónicos, pueden suponer que los pequeños tengan que someterse a medio plazo a diálisis o incluso a un trasplante. En cambio, en adultos la melamina es menos lesiva, ya que el riñón está más formado y puede expulsarla.

El problema viene de largo. El ministro de Sanidad chino admitió ayer que la primera de las víctimas, un niño de cinco meses, murió el pasado 1 de mayo. La segunda, una niña de ocho meses, el 22 de julio. Ambos fallecieron en la provincia de Ghansu.

El director de la Agencia de Control de Calidad de China, Li Changjiang, dijo que 5,000 inspectores serán enviados por todo el país a controlar la producción después de que pruebas realizadas por el gobierno demostrasen que el 20 por ciento de las empresas que producen leche en polvo tienen productos lácteos que contienen melanina.

Hasta ayer, 21 personas habían sido detenidas por el fraude, pero los investigadores tienen como principales sospechosos a dos hermanos, de apellido Geng. También han sido destituidos cuatro funcionarios de la provincia de Hebei. Uno de los detenidos, el mayor de los Geng, ha admitido que empezó a mezclar melamina con la leche que suministraba a Sanlu a finales del año pasado, cuando el mayorista le rechazó varias partidas porque "no cumplían con los requisitos de calidad exigidos" en un contrato de mayo de 2004.

La crisis actual pone en entredicho de nuevo la efectividad de controles más estrictos prometidos por China después de varios escándalos sobre comida contaminada, pasta de dientes y exportaciones de comida para animales.

Pierde ímpetu la industria de China

La producción industrial china creció a su nivel mínimo en seis años por la menor demanda de exportaciones y el cierre de fábricas debido a las Olimpíadas, lo que aumentó la probabilidad de que el Gobierno vaya a estimular la economía.

La producción creció 12.8 por ciento en agosto con respecto a un año antes, dijo el pasado viernes la oficina de estadísticas, tras avanzar 14.7 por ciento en julio. La cifra fue inferior a la mediana estimada por 22 economistas sondeados por Bloomberg News, de 14.5 por ciento.

La cifra se suma a una inflación y comercio más débiles, lo que indica que la expansión de la cuarta economía más grande del mundo podría seguir desacelerándose conforme el crecimiento tambalea en Estados unidos, Europa y Japón.

Los estrategas podrían reducir la proporción de depósitos que los bancos deben mantener como reservas y mantener el yuan con un menor ritmo de avances para dar protección al empleo.

''La preocupación por el crecimiento y la moderación de inflación hará más probable que las autoridades reduzcan los requerimientos sobre las reservas y bajen la apreciación del yuan'', dijo Wang Qian, economista de JPMorgan Chase & Co. en Hong Kong.

La analista estimó que la ratio de reserva caerá 50 puntos básicos desde un récord de 17.5 por ciento para fin de año, bajando a 15 por ciento en el 2009.

         No tenemos que ver en ello, una crisis económica o de producción, sino una restauración económica pausada.

El gigante telefónica quiere introducirse aún más en el gigante asiático

Telefónica redobla su apuesta china. La compañía española ha alcanzado un acuerdo con la firma de inversión AllianceBernstein para adquirir una participación adicional del 5,74% en China Netcom, compañía que será próximamente absorbida por China Unicom.

Como resultado de la fusión, la participación de la compañía española se iba a ver diluida y quedar por detrás de la que posee la coreana SK Telecom. Pero Telefónica quiere ser el principal socio industrial de la futura China Unicom, con presencia en el consejo, y no ha dudado en comprometer 800 millones adicionales para lograrlo. La inversión se hará en dos fases, según comunicó ayer la empresa. En una primera, Telefónica invertirá 368 millones para comprar el 2,71% de China Netcom y alcanzar así el 9,9%. La otra parte (por un importe entre 392 y 434 millones, en función de ciertos ajustes) la realizará una vez se haya ejecutado la fusión. El objetivo es tener al final un 5,5% de la compañía fusionada.

         El mercado español, europeo y de EEUU empieza a colapsarse, de ahí que se estén buscando opciones en países en vía de desarrollo con un índice de futuras conexiones superiores a la población de Europa y EEUU conjunta.

Sube el precio de los productos de bajo coste

Se acabó la estrategia de los bajos costes, anunció recientemente Liu Xueqin, experto del Ministerio de Comercio. Las autoridades se han volcado en promover un patrón económico más maduro, que se apoye en el valor añadido y el consumo interno. Dentro de esa estrategia, Pekín ha eliminado las ventajas fiscales para las exportaciones de bajo coste y permitido la apreciación del yuan frente al dólar.

El resultado es que el crecimiento de las exportaciones, acostumbrado a encadenar récords, cayó el 28% en mayo y el 17% en junio, siguiendo la tendencia anual. Pero no todo se explica por las medidas de Pekín. Los costes de producción se han encarecido el 8% este año, espoleados por los salarios y las materias primas. El aumento del petróleo ha triplicado el precio de rutas oceánicas frecuentadas por productos chinos.

La crisis global ha reducido el consumo exterior. En ese contexto han cerrado miles de fábricas del habitualmente robusto sector de las manufacturas chinas, y el Deutsche Bank pronostica la quiebra de uno de cada cinco exportadores intermedios. El escaparate de la fábrica global es Yiwu, en la sureña provincia de Zhejiang, a 300 kilómetros de Shangai.

 

Hace 30 años, era un pueblo de campesinos que malvivían vendiendo azúcar moreno. En los albores de la apertura, las autoridades pensaron que un mercado fomentaría el comercio local. Aquellas 700 precarias casetas al aire libre son ahora 65.000, repartidas en 20 mercados, donde se venden 400.000 artículos diferentes. Hay plantas enteras dedicadas a bolsas de plástico, pañuelos de papel, paraguas o cerraduras. Varias tiendas encadenadas ofrecen solo sacacorchos, y otra ofrece armaduras medievales europeas con el Made in China.

 

La Feria Permanente es el núcleo: tres gigantescas plantas organizadas en 12 calles. Dedicarle 10 minutos a cada tienda implicaría una visita de más de un año. "Lo tenemos todo, y si no lo encuentras, pídenoslo y te lo hacemos", dicen los lugareños. Acostumbran a sonreír si se les pregunta por la calidad.

 

Más de 200.000 empresarios de todo el mundo llegan cada día para aprovisionarse. Los letreros se leen en mandarín, inglés, árabe, coreano, japonés o urdu. De aquí salen el 80% de los adornos navideños, la mitad de las cremalleras y el 40% de los relojes eléctricos del mundo. Mohammed viene cuatro veces al año para surtir su supermercado en Sudáfrica. Se lleva material que ocupa dos contenedores, por valor de 50.000 euros. "Compro juguetes, material de oficina, de cocina- no tengo que ir a ningún otro sitio" Descontado el transporte y las tasas, su beneficio comercial es del 30%.



TODO A UN EURO



En Yiwu también se surten los comercios de todo a un euro, dólar o libra. Khemar provee a un centenar de comercios baratos de Londres. Viene una vez al año, compra material suficiente para llenar un contenedor --unos 20.000 euros-- que llegará a Inglaterra 28 días después. "Son puntuales siempre. Si no, sería un desastre para mis clientes", dice. Lo que convierte a China en fábrica global no es solo la variedad y el precio. Otros países asiáticos como Vietnam producen más barato. Pero China es fiable: el contenedor llega a la hora, y el material tiene los rasgos prometidos.

 

Yiwu ofrece otra ventaja: no obliga a las grandes compras. Por ejemplo, el número mínimo de bolsas de papel es 300. El servicio al cliente organizará los envíos de forma que los costes de envío se compartan con otros destinatarios. Aún así, la subida de precios ha reducido el número de extranjeros, mientras que el de compradores chinos se mantiene.
Los vendedores se quejan de la subida de salarios, doblados en un lustro. El esquema se repite: los sellos de Made in Taiwan o Made in Hong Kong desaparecieron en cuanto sus fábricas buscaron los sueldos bajos de la vecina provincia de Guangdong. Ahora se mueven al interior chino, más alejado de los puertos, pero menos desarrollado y con los costes aún bajos.

Aumentan los acuerdos comerciales entre Hong Kong y el continente

    La quinta fase del Acuerdo para  una Asociación Económica Más Estrecha (CEPA, siglas en inglés)  entre la parte continental y Hong Kong se firmará el próximo 29 de julio, anunció hoy viernes el jefe ejecutivo de la Región  Administrativa Especial de Hong Kong, Donald Tsang.  

     Durante su visita a la provincia nororiental de Liaoning, Tsang afirmó que el paquete de libre comercio de la CEPA incluirá  medidas especialmente diseñadas para su aplicación en la provincia meridional de Guangdong. 

     El responsable del gobierno de Hong Kong encabeza una  delegación integrada por más de 100 representantes del círculo  comercial de Hong Kong que se encuentra de visita en las  provincias de Heilongjiang, Liaoning y Jilin, en el noreste de  China, desde la semana pasada. El objetivo del viaje es promover  la inversión mutua y el comercio.  

     Tsang indicó que la ubicación estratégica de estas provincias  les reporta importantes ventajas a la hora de hacer negocios con  Rusia, Japón, la República de Corea y la República Popular  Democrática de Corea. 

     El funcionario agregó que Hong Kong y las tres provincias  tienen amplios espacios de cooperación, ya que la región cuenta  con un sector de servicios muy desarrollado y las provincias  citadas han respondido positivamente a las propuestas de  cooperación honkgonesas.