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Menú olímpico

Para satisfacer los diferentes  gustos gastronómicos de los integrantes de las diferentes  delegaciones que asistirán a la Olimpíada, provenientes de unos  200 países y regiones, los funcionarios del Comité Organizador de  los Juegos Olímpicos de Beijing (BOCOG) han creado una especie de  "menú mundial". 

     En cuanto al tipo de comida que se preparará para los  visitantes, Kang Yi, directora de la Administración de Alimentos y Bebidas, subordinada al Departamento de Servicios del BOCOG,  afirmó que los planificadores tuvieron que pensar "desde el ángulo de las 'diferencias'", considerando los diferentes países, los  diferentes ambientes culturales, las diferentes costumbres, y los  diferentes hábitos alimenticios, para ofrecer una solución de  alimentación apropiada. 

     "En el Parque Olímpico está la Villa Olímpica. En la Villa, una cafetería para los atletas. Y en la cafetería, cuatro secciones  etiquetadas de forma diferente: internacional, mediterránea,  asiática, y china. No importa de dónde vengan los invitados, con  seguridad tendrán la oportunidad de probar el sabor casero durante su estancia en Beijing", aseguró Kang. 

     De acuerdo con la funcionaria, el menú abarca una suficiente  oferta de comidas, la cual tiene en cuenta las consideraciones  religiosas y de cuidado por la salud que son tan importantes para  no pocos extranjeros. El menú operará con base en una agenda  rotativa de ocho días, a fin de evitar la monotonía. 

     La comida ofrecida a los atletas durante los Juegos será en su  mayoría occidental. Según Kang, sólo el 30 por ciento de los  alimentos que se podrán adquirir en la cafetería serán de variedad china, debido a que los atletas prefieren ingerir alimentos con  los que estén familiarizados cuando se preparan para competir.  

     "Esto incluye sentirse cómodos con lo que comen, y la  familiaridad suele ser una parte de esa sensación", agregó. 

     Otro hábito que tienen los extranjeros es medir la comida con  base en el número de calorías que contiene. Esto es algo a lo que  la mayoría de los chinos todavía no están acostumbrados. Por lo  tanto, todos los alimentos occidentales servidos en la cafetería  estarán acompañados por etiquetas con información nutricional para facilitar a los atletas la toma de decisiones en cuanto a lo que  comen. Sin embargo, siguiendo la tradición, la comida china no  llevará ese tipo de etiquetas. 

     Con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria, el  BOCOG y los correspondientes departamentos gubernamentales  cooperarán plenamente para asegurarse de que desde el campo hasta  la mesa, todos los ingredientes estén plenamente protegidos. 

     Por otra parte, Kang subrayó que la comida no será lo único que esté bajo estrecha observación. Con una avanzada tecnología,  incluyendo GPS e Identificación por Frecuencia de Radio (RFID), el personal de seguridad podrá monitorear los hoteles olímpicos, los  escenarios, los productores, los centros de distribución, y los  hospitales, entre otros. 

     De esta forma, si se produce algún problema en relación con la  comida, el BOCOG y el buró de comercio de Beijing podrán ser  informados de inmediato, tomar las decisiones apropiadas con  celeridad, y poner en práctica las acciones a que haya lugar,  afirmó Kang.

         Esta es una magnífica respuesta a todas las acusaciones, de los gobiernos extranjeros, que acusan la cocina china de poco segura.

 

 

 

Las cifras se acercan a 80.000

Cuadrillas de rescate se apresuraban a dar ayuda a 24 mineros atrapados en una mina de carbón en China a causa del terremoto de hace dos semanas, dijeron funcionarios ayer mientras el gobierno aumentaba el balance de muertos y advertía que podrían exceder los 80,000.

No se sabía con certeza si los mineros seguían vivos, pero las autoridades guardaban las esperanzas, dijo Wang Dexue, subjefe del departamento de Seguridad Laboral.

’’Hemos tenido milagros en el pasado de que un minero fue hallado vivo después de haber estado atrapado 21 días’’, afirmó Wang en una conferencia de prensa en Pekín.

Los 24 trabajadores quedaron atrapados en tres minas de la provincia de Sichuan, dijo Wang, sin dar más detalles. Sichuan fue la zona más afectada en el terremoto del 12 de mayo, que fue el peor desastre de China en tres décadas.

Las minas de China están entre las peores del mundo por sus condiciones de trabajo, y casi 3,800 mineros murieron el año pasado en explosiones, derrumbes e inundaciones.

El primer ministro Wen Jiabao regresó ayer de la zona del sismo y acompañó al secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, en una visita a Yingxiu, uno de los pueblos más devastados.

El gabinete de China, o Consejo de Estado, confirmó que la cifra más recientes de víctimas a causa del terremoto fue de 60,560 y agregó que 26,221 aún seguían desaparecidas.

Wen advirtió que el balance aumentaría aún más, insinuando que el gobierno podría estar perdiendo las esperanzas de hallar con vida a más sobrevivientes.

’’Podrían subir más al nivel de 70,000, 80,000 o más’’, dijo Wen a los periodistas en Yingxiu, cerca del epicentro del sismo.

Ban llegó a China desde otra zona de desastre en Asia: Myanmar, que fue azotada por un ciclón. Ban ofreció la ayuda del organismo mundial en la reconstrucción, mientras aguarda la evaluación de China sobre sus necesidades.

’’Si trabajamos con esfuerzo, podemos superar esto’’, dijo Ban, flanqueado por Wen. ``Todo el mundo está con ustedes y los apoya’’.

Un oficial militar chino guió a Ban durante un recorrido por Yingxiu, unos 60 kilómetros (40 millas) al sureste del epicentro del sismo.

Alrededor de 4,800 de los 18,000 habitantes de la ciudad murieron y otros 4,000 están desaparecidos, dijo el militar a Ban. La mayoría de los inmuebles de la localidad se derrumbaron y los que están de pie tienen graves daños. Ante los periodistas, trabajadores del gobierno con vestimenta especial de protección rociaban sustancias desinfectantes sobre los escombros.

El peligro de los lagos

Se esperan pronósticos de lluvia que complican la perspectiva de la asistencia para los millones de damnificados. La situación es sombría, reconoció el viceministro de Recursos Hídricos, Jingping, en Beijing. Los deslizamientos de tierra hicieron que el flujo de 35 ríos quedara interrumpido y se formaran lagos. Además, 69 embalses dañados en la provincia de Shichuan podrían fracturarse. El funcionario agregó que 20.000 personas ya fueron evacuadas. Y que 1.600 soldados marchan hasta uno de los mayores lagos que se formó en Tangjiashan, para liberar con dinamita parte del enorme muro formado por rocas y tierra y permitir que fluya el agua. La noticia que trascendió ayer sobre el hallazgo con vida de un anciano de 80 años, atrapado entre ruinas durante 11 días, resultó un dato alentador.

        

Esos nuevos lagos y las presas son los problemas más acuciantes. Muchos están ya en estado crítico y el futuro es sombrío: hay previsiones de fuertes lluvias para los próximos días y apenas falta un mes para la temporada del monzón. De ese plazo dispone China para apuntalarlos. De las 391 presas afectadas, 69 "están en peligro de reventar de forma inmediata", alertó ayer el viceministro de Recursos Hidrográficos, E Jinping. Está indemne la presa de las Tres Gargantas, diseñada a prueba de misiles y terremotos. Los 35 lagos formados por aludes "están bajo control, pero en situación todavía grave", continuó. Más de 20.000 personas han sido desalojadas, y en los próximos días podrían alcanzar las 100.000. De reventar, las aguas arruinarían industria y tierras de cultivo, ya insuficientes.

 

El que más preocupa es el nuevo lago de Tangjiashan, que ha doblado su tamaño en cuatro días. "Estos lagos son impredecibles: no se sabe cuándo se van a formar y menos cuándo van a reventar", dijo el dirigente. La niebla impidió ayer el desplazamiento de soldados por aire, así que más de 1.500 de ellos han partido a pie, con 10 kilos de explosivos cada uno. El lago está a tres kilómetros del valle donde se asentaba Beichuan, una de las ciudades más devastadas.


         Otro problema es el cobijo de los cinco millones que han perdido sus viviendas. China está trasladando 1,5 millones de habitáculos prefabricados a Sichuan y ha pedido a las fábricas de tiendas de campaña que aceleren el ritmo para poder contar con 3,3 millones antes de que empiece el monzón. La cifra de víctimas superó ayer los 85.000, entre muertos y desaparecidos. Un hombre de 80 años fue rescatado en Mianzhu, tras 266 horas atrapado entre las ruinas.

 

Fuente:

 

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=512844&idseccio_PK=1007&h=

Nuevo terremoto en Sichuan

El suelo de Sichuan no descansa. Una nueva réplica causó un muerto, 400 heridos y la caída de 70.000 viviendas. Unas 71.000 casas que habían sobrevivido al primer terremoto finalmente se derrumbaron ayer y otras 200.000 quedaron en peligro. El sismo llegó a sentirse en Beijing, a 1.300 kilómetros de distancia, donde remeció edificios altos de oficinas.

 

El seísmo tuvo una intensidad de 5,8 grados, según el Servicio Geológico de EEUU, y 6,4 grados, según China. Es la mayor de las 8.000 réplicas registradas tras el terremoto de hace dos semanas. El epicentro se localizó en el distrito de Qingchuan, en el norte de la provincia. El primer seísmo había dejado en un estado precario muchas de las viviendas, cuando dos casas se desplomaron en menos de media hora en el pueblo de Guan Zhuang Zhen.


            La zona está a unos 200 kilómetros del epicentro del primer seísmo, así que la mayor parte de los edificios permaneció en pie. Fue el desprendimiento de una montaña, tallada de cuajo, el que causó gran parte de las víctimas, al enterrar a cuatro pueblos bajo 30 metros de piedra y tierra. El derrumbamiento obturó el río Qingzhu y creó un lago que no ha cesado de crecer.

 

                En tanto, la cifra confirmada de muertos del terremoto del día 12 aumentó ayer a 62.664 mientras que 23.775 personas continuaban desaparecidas, dijo el vocero del gabinete, Guo Weimin. Y el primer ministro Wen Jiabao manifestó tras regresar de su segundo viaje a la provincia de Shichuán no descartó que las víctimas mortales sumen "más de 80.000".

Los problemas del terremoto

La ciudad de Beichuan, situada a sólo 49 kilómetros del epicentro del terremoto que asoló China hace dos semanas, vio cómo las sacudidas del seísmo hundían el 80% de sus edificios. Ahora, las autoridades temen que una gigantesca riada termine de borrar definitivamente del mapa lo que fue el hogar de 160.000 personas.

 

Esta localidad, situada en el fondo de un abrupto y frondoso valle, está a pocos kilómetros río abajo de uno de los más de 30 lagos creados por los movimientos de tierra que han taponado el curso de los ríos. La nueva masa de agua, situada en la zona de Tangjiashan, no ha dejado de crecer desde el día del seísmo. Su nivel subió casi dos metros el sábado y amenaza con acabar rompiendo la presa natural y causar una nueva tragedia. La previsión del tiempo, con copiosas lluvias, tampoco ayuda.

 

Las autoridades chinas han decidido combatir el peligro con explosivos. Unos 1.800 soldados, con 10 kilos de dinamita en la mochila cada uno, empezaron ayer una travesía para ascender hasta el lago. El objetivo es abrir a su llegada, prevista para última hora de ayer o primera de hoy, una vía de agua que permita aliviar el lago.

Miles de supervivientes y miembros de los equipos de rescate han sido evacuados de las zonas situadas por debajo de la presa. "Todo el mundo que necesitaba ser desplazado ya se encuentra en zonas seguras", afirmó el general Zhou, del Ejército chino. Los militares afirman que la voladura es una "medida de precaución" y que el agua aún no ha alcanzado niveles considerados peligrosos.

 

Unas 5.500 personas han muerto en China en los últimos 100 años por inundaciones causadas por el desbordamiento de lagos creados por corrimientos de tierras, según un estudio de la Academia de las Ciencias de China. La mayor tragedia por este motivo se remonta al año 1786, cuando el desbordamiento de otro lago nacido por un terremoto causó 100.000 muertes en la provincia de Sichuan.

 

El primer ministro chino, Wen Jiabao, que visitó la zona por segunda vez, hizo públicos sus temores de que la cifra de fallecidos, 60.560 según el último balance, aumente hasta 80.000. Wen Jiabao alertó del peligro de los efectos colaterales de la catástrofe, como epidemias o inundaciones, e hizo un llamamiento internacional para recibir más tiendas de campaña, que tanto necesitan los 14,4 millones de desplazados.

 

En mitad del caos, sin embargo, siguen conociéndose noticias que dan esperanzas a los afectados. La televisión china informó ayer del rescate el pasado viernes de un hombre minusválido de 80 años de entre los escombros de su casa, donde llevaba más de 10 días atrapado. El hombre pudo sobrevivir en un hueco bajo uno de los pilares dañados de su hogar, donde recibía los alimentos que le hacía llegar su mujer, según la información de la televisión china.

 

Fuente:

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Ejercito/chino/dinamita/lago/evitar/muerte/miles/personas/elpepiint/20080526elpepiint_8/Tes/

Reflexiones de un terremoto

Cinco minutos de incontrolable ferocidad de la naturaleza desatada en la provincia de Sichuan, han desatado una ola de devastación y muerte como no se recordaba hacía más de treinta años. Por cada minuto que duro el seísmo, se cobró la vida de diez mil personas, demasiado grande la victoria de la naturaleza contra los seremos humanos.

           

Nuestra vida transcurre sin preocupaciones, más allá de las que nos influyen en el día a día, hasta el momento que una catástrofe natural nos arrebata lo que más apreciamos, la vida de nuestro seres queridos. Además, a la naturaleza le gusta atacar donde la gente es débil, donde los efectos van a ser más devastadores en vez de, enseñar a los prepotentes del primer mundo cuan fuerte es todavía la naturaleza.

 

La provincia de Sichuan es una región esencialmente agrícola que lucha por modernizarse a pasos agigantados y, se ha visto totalmente desprotegida frente a un terremoto de intensidad 8 en la escala de Richter. Aunque a primera vista, las primeras sensaciones que recorren nuestro cuerpo es desolación por toda la gente que ha muerto, cuando retomas la perspectiva de los acontecimientos, podemos ver que el problema derivado de este seísmo no solo será asimilar la muerte de un número cada vez mayor de personas, sino que, la desgracia, la miseria y la impotencia se generalizarán entre millones de familias.

 

Ya son cuatro millones los edificios devastados e inservibles, cada uno de ellos hace menos de diez días era un hogar. Cada uno de estos, albergaba una familia o, como ocurre en muchos lugares de China, a varias familias relacionadas a través de un miembro de edad avanzada. Sin un techo que proteja de las inclemencias del tiempo, la población deambula por la calle, asustada por el miedo de réplicas más feroces, mirando en todo momento un cielo que debía darles esperanza y, sólo les recompensa con aguaceros continuos.

           

            No son sólo las viviendas las que han sido afectadas. Sichuan es una región rica en ríos, presas y lagos, la mayoría de ellos han sido afectados, en mayor o menor medida, por el terremoto y las consecuencias derivadas aún no han podido ser evaluadas. La prevención es la mejor de las medidas aplicables por ello, el gobierno esta empezando a desalojar ciudades enteras por miedo a que la devastación del seísmo sea continuada por la devastación de inundaciones incontroladas. No se puede olvidar, el estado lamentable en el que han quedado las infraestructuras de transporte, lo cual ha impedido una rápida actuación de los equipos de rescate.

 

            No hay una solución fácil a ninguno de todos estos problemas es más, algunos, como la muerte de 50,000 personas, nunca se restablecerán. Lo que no se puede hacer es abandonar la región una vez acabadas las misiones de rescate, el gobierno y la ayuda internacional ha de seguir actuando hasta que se recupere, en la medida de lo posible, la vida que les ha sido arrebatada en menos de cinco minutos.

China declara tres días de luto nacional

Ya son más de 32000 los muertos confirmados por el gobierno chino, a pasos agigantados, las cifras se acercan a los temidos 50000 fallecidos que se estiman alcanzará el seísmo.

            Hoy se han declarado tres días de luto oficial en todo el país, las actividades lúdicas serán suspendidas, los relevos de la antorcha olímpica cesarán, las banderas ondearan a media asta y, se guardaran respetuosos minutos de silencio.

            A mi modo de ver, aunque estos actos son respetuosos con los fallecidos, parece que se haya tirado la toalla, que ya no se puede luchar contra el destino, que se de por perdida toda esperanza de encontrar gente con vida bajo los escombros. Los casos esperanzadores de lo últimos días: niños que habían estado más de 100 horas enterrados, una mujer embarazada de más de ocho meses que pudo sobrevivir, entre otros muchos casos que mostraban la superación humana están desapareciendo. La mentalidad ha cambiado, la esperanza de encontrar vida bajo los escombros ha sido transformada en resignación por recuperar los cuerpos de los fallecidos.

            En ningún caso juzgaré el impresionante esfuerzo realizado por toda una nación, este terremoto ha sido una muestra de la unidad del país frente a un problema común. Esperemos que los días que quedan nos den todavía alguna alegría y puedan recuperarse el mayor número de vidas. Extraer una vida de la tierra compensa, con creces, todo el esfuerzo acontecido.

 

La cúpula del partido comunista se encuentra en Sichuan.

Wen Jiabao, primer ministro chino, aterrizó en Sichuan el mismo día del seísmo y se ha convertido en el máximo responsable en la gestión de la catástrofe. Tres días después del terremoto, el presidente Hu Jintao, también se ha desplazo a la zona cero. Con ello, la cúpula mayor del partido comunista chino se ha vinculado hasta la última consecuencia en la resolución de los problemas.

           

            En un país como China, donde cada movimiento político guarda un significado oculto, este acontecimiento no puede ser pasado por alto, no podemos caer en hipocresías y malos pensamientos respecto a la visita. No es un viaje para demostrar, de cara a la galería internacional, que el gobierno chino cuenta a las aptitudes necesarias para desenvolverse en una crisis de tales magnitudes. El motivo del viaje, es hacer sentir a la población de Sichuan que esta respalda por todo un país, es incrementar el sentimiento de unidad de la nación y, hacer ver, que el gobierno nunca dejará abandonado a sus ciudadanos. Estás no son palabras propias, sino extractos de los discursos realizados por los políticos en sus continuas apariciones en los medios de comunicación.

 

            Es más que remarcable el esferazo que ha desarrollado el gobierno: cientos de helicópteros se han desplazado a la zona, mas de cien mil militares están colaborando en los trabajos, en muchos casos retirando escombros con sus manos desnudad, aproximadamente cincuenta mil policías intentan mantener el orden y, por primera vez en mucho tiempo, aceptando todo tipo de ayuda internacional. Gracias a esta dedicación, muchas vidas que se tenían por perdidas podrán ser recuperadas.