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Hallan melamina en unas galletas navideñas que retiran del mercado
Continúan apareciendo más y más casos de contaminación en alimentos procedentes de China. El Ministerio de Protección al Consumidor en Baden-Württemberg (sur) confirmó hoy que se ha detectado melamina en galletas de Navidad, que contienen bicarbonato de amonio procedente de China.
La melamina, en concentraciones bajas, fue hallada en el bicarbonato de amonio que se añade a los tradicionales "Lebkuchen", el pan de especias con formas de corazón sobre una oblea que no puede faltar en una mesa de Navidad alemana.
En siete de las 28 pruebas realizadas sobre el carbonato de amonio hallaron concentraciones de melamina de ente 200 y 470 miligramos por kilogramo, además de sulfatos de entre 76 y 240 miligramos, informó el ministerio en un comunicado.
Se trata de concentraciones que violan las normativas sanitarias, aunque no representan un riesgo para la salud, apuntó el Ministerio.
Incluso en caso de que niños pequeños ingirieran hasta medio kilogramo de las galletas contaminadas, no supondría un riesgo para salud de acuerdo a las normativas de la Organización Mundial para la Salud (OMS). No obstante, las autoridades alemanas han ordenado retirar los productos "contaminados" de los establecimientos.
Cuatro meses después de que se destapara el escándalo de la leche contaminada en China, en Alemania se han incrementado sensiblemente los análisis de productos procedentes del gigante asiático.
El pasado mes de octubre, las autoridades de Baden-Württemberg ordenaron retirar caramelos que contienen melamina, también importados de China, por superar el porcentaje de este componente que establece la ley.
Fuente:
http://www.publico.es/agencias/efe/179661/hallan/melamina/galletas/navidenas/retiran/mercado
Una ciudad china obliga a instalar Linux en los PC de los cibercafés
China, es el único país que puede conseguir que una media internacional de tráfico de información gratuita como son los programas libres, se convierta en una imposición. Desvirtuando el concepto de liberta, una ciudad del sur de China está obligando a todos los dueños de los cibercafés locales a sustituir los sistemas operativos -muchos de ellos Windows, de Microsoft- por otro llamado Linux Bandera Roja y fabricado en el país asiático.
Según informó un diario de esa ciudad, el Jiangnan Metropoli News, desde hace dos años el gobierno de la ciudad está forzando la instalación en más de 600 locales de Internet de este sistema operativo, muy similar en aspecto al Windows XP, pese a las reticencias de los dueños de los cibercafés.
El Linux Bandera Roja fue desarrollado desde 1999 por la Academia China de Ciencias, el principal organismo de investigación estatal del país asiático, y aunque en teoría su instalación en los ordenadores es gratuita, el gobierno local está cobrando a los cibercafés unos 5.000 yuanes (unos 720 dólares o 570 euros).
El gobierno local pretende acabar de este modo con el uso de las copias piratas de Windows.
Según las autoridades, la medida sirve para acabar con el uso de copias piratas de Microsoft en los establecimientos públicos, pero los dueños de los cibercafés se quejaron a la prensa de que algunos de ellos usaban una versión legal de Windows y aun con todo se les obligó a sustituirla por el Linux chino.
La medida llega en un momento de mala relación entre Microsoft y los internautas chinos, ya que la empresa de Bill Gates, en un intento de combatir la piratería en el país asiático, ha iniciado una campaña en China que ha alterado el funcionamiento de millones de ordenadores nacionales que tenían copia "pirata" del programa Windows.
Ante esta campaña, los internautas chinos han acusado a Microsoft de entrar en la intimidad de sus ordenadores personales y cambiar sus configuraciones, a través de la instalación de un programa que recuerda continuamente a los usuarios chinos que han de cambiar su versión pirata de Windows por una con licencia. Algo que en este país realmente suena a chiste.
Fuente
http://www.publico.es/ciencias/tecnologia/180050/ciudad/china/obliga/instalar/linux/pc/cibercafes
China cancela los contactos militares con EEUU
Tras el rechazo de China de presentarse en la cumbre europea por la recepción del Dalai Lama por gobiernos europeos, ahora es el tiempo para hacerse sentir fuertes frente a EEUU.
China ha cancelado los intercambios militares y diplomáticos con los Estados Unidos en protesta al acuerdo de suministro de material militar por valor de 6.500 millones de dólares firmado entre EEUU. y Taiwán.
Varios contactos previstos para noviembre entre altos representantes militares de China y Estados Unidos han sido cancelados, según indicó el departamento de defensa estadounidense.
Las ventas incluyen misiles interceptores avanzados, helicópteros Apache y misiles submarinos.
El portavoz del Pentágono Maj Stewart Upton afirmó que la continua politización de las relaciones militares por parte de China supone que se pierdan oportunidades de negocio.
La decisión de China afecta a una visita de un general chino y a diversos encuentros sobre la proliferación de armas de destrucción masiva. China tampoco participará en una cumbre sobre ayuda humanitaria.
’Es una medida desafortunada’, afirmó el portavoz del departamento de estado estadounidense Robert Wood.
El sábado pasado el ministro exterior chino indicó que el gobierno y los ciudadanos chinos se oponen firmemente a las acciones del gobierno estadounidense, que perjudican a los intereses chinos y a las relaciones entre China y Estados Unidos.
Estados Unidos es el mayor proveedor de armas de Taiwán.
Estados Unidos afirma que el acuerdo militar no alterará el equilibrio militar de la región, sino que se trata de una muestra del compromiso del gobierno de EEUU de suministrar a Taiwán el armamento que necesita para garantizar su seguridad.
Esta rabieta pronto acabará pero hay que ser conscientes de que China cada vez más, quiere dejar claro que tiene mecanismos internacionales de coerción.
La recesión mundial deja a China en el paro
Su Hai Jie mira su plato de pollo frito con arroz con expresión aburrida. Es mediodía, su jornada laboral ha acabado y come solo en un sencillo restaurante para trabajadores de Dongguan, en el sur de China. El silencio del comedor y el poco tráfico de camiones en la calle no son la estampa habitual en esta ciudad industrial, en el Delta del Río Perla, de donde salen la mayor parte de las exportaciones de China al mundo.
Desde hace unos meses, "en la fábrica apenas hay trabajo", dice Su, empleado en una planta de moldes de plástico para complementos de teléfono móvil. Hasta octubre, Su apenas tenía tiempo para salir a almorzar. Pero con la caída de los pedidos del extranjero por culpa de la crisis, su empresa se vio forzada a bajar el ritmo de producción. "Sin el dinero de las horas extra es imposible sobrevivir aquí", explica Su, que emigró a Dongguan hace dos años desde Guangxi, donde viven su mujer y su hijo. Sus ingresos se han reducido al salario básico: 770 yuanes al mes, unos 88 euros. "Si cierran la fábrica, no tendré más remedio que regresar", añade Su, acercándose el plato a la boca para no echar a perder ni un grano de arroz.
En Guangdong este año han cerrado o quebrado más de 7.000 empresas. Algunas de ellas debido a la necesaria reconversión de los sectores más explotados durante las últimas décadas.
El dilema
Volver a casa o esperar. Éste es el dilema de millones de inmigrantes que se han quedado sin trabajo en la provincia de Guangdong, donde más de 7.000 empresas han cerrado o quebrado este año. La culpa es de la caída de las exportaciones a consecuencia de la crisis financiera global y de una nueva ley laboral, que encareció los costes laborales de la mano de obra desde su entrada en vigor, en enero de 2008.
"No creo que vuelva a Dongguan, aquí no hay trabajo", dice la diminuta He Xiao Yan, una inmigrante de 25 años, sentada sobre su maleta de imitación frente a la estación de ferrocarril. Quedan dos horas para que salga el tren a su ciudad, en la provincia Hebei, y He se entretiene enviando mensajes con el móvil. La estación está llena de jóvenes inmigrantes que, como He, se van de las fábricas al bajar la producción. "Trabajar no me tenía cuenta", dice He. Sin posibilidad de hacer horas extras, He, empleada en una fábrica de plásticos, cobraba alrededor de 650 yuanes mensuales, 70 euros. A lo que hay que descontar 120 yuanes para las comidas y el alojamiento en la fábrica.
Recortando horas extras, los empresarios de Guangdong han forzado la marcha de miles de inmigrantes y se han ahorrado las indemnizaciones por despido exigidas por la nueva ley laboral.
"De momento, voy a disfrutar de las vacaciones de Año Nuevo", dice He. En Hebei están sus padres y su hijo de tres años, que viven con el dinero que les enviaba cada mes. La crisis ha llegado pocos meses antes del inicio de las vacaciones del Año Nuevo Chino, el 24 de enero, la única ocasión de volver a casa para los más de 150 millones de emigrantes chinos que trabajan en fábricas o en proyectos de construcción en las grandes ciudades. Muchos se ven ahora "forzados" a empezar las vacaciones antes de tiempo, sin saber lo que harán después.
"Me gustaría encontrar un trabajo en Hebei", dice He. "Aunque allí también pagan miseria". Los carteles luminosos de las cantinas de la estación de Dongguan "cocina de Sichuan", de Hebei... aquí hay comida de todas las partes de China iluminan los rostros de los inmigrantes que van llegando. Según el China Daily, desde octubre llegan cada día entre 60.000 y 70.000 inmigrantes a la estación de Cantón, origen de la mayoría de los trenes de larga distancia de la región. "Esta crisis es mala para nosotros, pero no afectará a los jefes", dice Yao, un inmigrante de 27 años, mientras espera el tren a Hunan.
Se mueve nervioso por la estación, fuma cigarrillos sin parar y cuchichea con un ex compañero de dormitorio. Los dos perdieron su trabajo el 25 de octubre, cuando quebró la empresa hongkonesa de teléfonos móviles en la que trabajaban desde hacía dos años. "Yo tuve suerte", dice Yao. El propietario ofreció una compensación de 100 yuanes (11euros) a cada empleado para pagarse el billete de vuelta a casa y después desapareció.
Jefe a la fuga
En los últimos meses, cientos de empresarios hongkoneses y taiwaneses con fábricas en China se han dado a la fuga, dejando a los trabajadores sin cobrar. Las autoridades chinas han puesto en marcha un plan especial de busca y captura, pero la efectividad es dudosa, teniendo en cuenta la elevada corrupción entre los empresarios y las autoridades locales.
Los empresarios que abandonaron sus fábricas están en busca y captura
"Todavía nos deben dos meses de salario", se lamenta otra mujer, en cola para entrar en la estación. Va cargada con un saco de lona, un edredón y un cubo de plástico con productos de higiene personal, los elementos que distinguen al trabajador inmigrante de los otros viajeros. La mujer regresa a Yunnan, su provincia natal, después de 7 años trabajando en una fábrica textil que despidió hace poco a 2.000 trabajadores.
"Al menos podré cuidar de mi hija, que está preparando los exámenes de acceso a la Universidad", dice, con orgullo. Los jóvenes que consiguen acceder a la universidad son aún una minoría en China, donde más de 270 millones son campesinos que viven en la pobreza. Pero para los jóvenes sin estudios de las zonas rurales, emigrar a Dongguan también tiene su atractivo: la vida en las fábricas les permite conocer a gente de su edad y vivir cerca de ciudades modernas y abiertas como Cantón o Shenzhen, influidas por la vecina Hong Kong.
Estimular el consumo interno
Es aquí, en Shenzhen, donde el líder político Deng Xiaoping puso en marcha hace 30 años la política de "reforma y apertura", que permitió el milagro económico chino. Sin embargo, es una de las ciudades que más sufren el impacto de la crisis. Sólo Guangdong, donde se concentran la mayor parte de las fábricas del sector plástico, textil y electrónico para la exportación, contribuyó en un 12% al crecimiento de la economía china en 2007. Pero el crecimiento chino, superior al 10% en los últimos cinco años, ya no puede depender como hasta ahora de las exportaciones.
El Gobierno ha reconocido que la prioridad es ahora estimular el consumo interno para consolidar la economía interior y ha anunciado un plan de rescate de 4 billones de yuanes (453.000 millones de euros) para generar empleo hasta 2010.
"Los salarios bajan en picado y a mi restaurante ya no viene nadie", explica la dueña de la cantina donde come Su. El local sigue vacío y la mujer se entretiene leyendo el periódico. Una de las noticias más destacadas del día es la revuelta violenta protagonizada la noche anterior por centenares de trabajadores despedidos de una fábrica de juguetes en Dongguan.
La planta, propiedad del grupo hongkonés Kader, exporta sobre todo a EEUU. "La empresa les obliga a aceptar una indemnización insuficiente", dice Chen Zhong Lian, una inmigrante de Sichuan, que se sumó a las revueltas. Su marido fue despedido de Kader el 18 de noviembre junto a otros 300 trabajadores, que se enfrentaron con la Policía al intentar entrar a la fábrica para hablar con el empresario.
"Quieren denunciar al dueño a las autoridades, pero yo les digo que no servirá de nada", grita Chen, exaltada. "El gobierno local recibe sobornos de los empresarios. Si se cierran las fábricas, ¿de qué van a vivir los funcionarios?" Ella fue despedida de Kader en noviembre de 2007, un mes antes de que entrara en vigor la nueva ley laboral, y aún le deben un mes de salario y el finiquito. "Llevaba 7 años en la empresa y no había hecho nada malo", se lamenta Chen, de 42 años.
Muchas empresas han despedido a los trabajadores de mayor edad para ahorrarse costes por antigüedad y compensaciones sociales obligatorias. Hay expertos que plantean retirar la ley en Guangdong para ayudar a las empresas a superar la crisis.
"Llevamos un año sin poder pagar el alquiler del piso", dice Chen, preocupada. Los ingresos de ella y su marido no alcanzan para pagar la habitación que comparten, que cuesta 150 yuanes al mes (18 euros). La casera les permite quedarse porque confía en que un día recibirán la indemnización justa y Chen no está dispuesta a volver a Sichuan, hogar de 5 millones de inmigrantes que residen en Guangdong. Más de dos millones volverán antes del Año Nuevo tras perder su empleo.
Cientos de obreros despedidos de una fábrica de juguetes se amotinaron.
"No pienso regresar si no me pagan"
Pekín ha destinado fondos sociales a los inmigrantes en paro. "Llevamos aquí desde las cinco de la mañana", dice Zhang Yan Zhen, una inmigrante de Henan, frente a la oficina de Seguridad Social del distrito de Changan, en Dongguan. Hace dos meses que Zhang y sus compañeras de trabajo, empleadas en una fábrica de complementos para el cabello, reclaman una compensación económica y un seguro médico, que hasta ahora cubría la empresa. La fábrica quebró y el dueño se dio a la fuga sin pagar los salarios atrasados. Las trabajadoras aun viven en los dormitorios de la fábrica. "No pienso regresar a casa hasta que no me pague", dice Zhang, mostrando el documento donde figuran los salarios pendientes de pago. Con la otra mano sujeta con fuerza una bolsa de plástico con un fajo de billetes que acaba de entregarle el funcionario de la Seguridad Social, tras esperar todo el día: 890 yuanes (100 euros).
Cerca de allí, la fábrica de zapatos Weixu, un edificio de cemento enorme con palmeras en la entrada, permanece silenciosa. La empresa quebró a principios de noviembre y el empresario taiwanés huyó, dejando a 4.000 empleados sin pagar. En este caso, el Gobierno compensó a los trabajadores. Pero no es lo usual.
"Les digo a las autoridades que deberían resolver el problema, que aquí todos empezamos de cero. Diría lo mismo si me encontrara con el Emperador", dice Chen, mientras un camión cargado de juguetes sale por la puerta de Kader. "Salí de Sichuan para trabajar cuando mi hijo tenía 5 años. Ahora tiene 20 y me dice que no le he cuidado", se lamenta Chen. Pocos minutos después la calma vuelve frente a la fábrica de Kader. Se acerca la Navidad, pero los camiones de juguetes salen con menos frecuencia que ningún otro año.
Fuente:
http://www.publico.es/internacional/181265/recesion/mundial/deja/china/paro
Relaciones comerciales África - China
Los relojes colgados en la recepción del hotel Tanxiu de Cantón, en el sur de China, marcan la hora en estas tres ciudades. Son las que rigen la rutina de la mayoría de los clientes de este moderno hotel de seis pisos, principal punto de encuentro de comerciantes chinos y africanos en Cantón.
Cada año llegan a Cantón miles de comerciantes africanos para comprar productos baratos fabricados en el Delta del Río de la Perla. Hasta ahora, países como Nigeria, Maliy Senegal utilizaban las divisas que obtienen de la venta de recursos energéticos al gigante asiático para importar productos chinos. Pero la crisis también perjudica a los comerciantes africanos, que han visto caer su capacidad adquisitiva con la devaluación del dólar y del euro frente al yuan. Un mal de que todos estamos siendo afectados.
"El número de huéspedes africanos ha caído en picado", explica la joven recepcionista del Tanxiu. Son las once de la mañana y un grupo de mujeres nigerianas ataviadas con joyas doradas pide la factura de la habitación. La noche cuesta 200 yuanes, o 22 euros. "Quedan muchas habitaciones libres", se queja la recepcionista.
El motivo es que "comprar en China sale ahora mucho más caro", dice Cristian, un comerciante de Costa de Marfil, de 31 años. Lleva dos años viajando a Cantón donde "compro de todo un poco" pero está preocupado por la devaluación del dólar. Hoy quiere comprar ropa y complementos de teléfono móvil, para revender en su país. China y Costa de Marfil mantienen una estrecha cooperación, con un comercio que supera los 300 millones de dólares.
Tras comprar una lata de café en el 7-eleven , Cristian va al hotel Tanxiu para su jornada de trabajo. Será tranquila: las tres primeras plantas del hotel, llenas de tiendas de ropa, zapatos y electrónica, están estos días desérticos.
Vuelos directos a África
"De momento, el negocio me va bien", dice Monique, una mujer nigeriana, frente a un puesto de teléfonos móviles del Tanxiu. Luce un peinado de peluquería y sus dedos delgados, llenos de sortijas doradas, sujetan un teléfono iPhone de imitación. Muchos outlets de Cantón ofrecen productos con taras o defectos de calidad a bajo precio. Cuando son ropa y productos electrónicos, a muchos comerciantes les sale a cuenta llevárselos en maletas y paquetes en el avión. En el aeropuerto Baiyun de Cantón es habitual ver largas colas de africanos cargados con bultos,esperando a facturar rumbo a Nairobi o Addis Abeba. Hay diez vuelos directos semanales entre Cantón y África, cuatro a Nairobi, sin contar las conexiones vía Dubai o Emiratos. El vuelo directo dura 13 horas, lo mismo que a España y menos que a EEUU.
La mayoría vienen de países que proveen de recursos energéticos al gigante asiático, como Nigeria, Mali o República de Congo, y se concentran en el barrio de Hong-qiao, que los taxistas cantoneses conocen con el apodo de ciudad chocolate.
Al salir del 7-eleven, Cristian se despide en mandarín de la dependienta. Aunque no tiene el permiso de residencia en Cantón, Cristian pasa temporadas largas aquí, y dice que no le parece difícil integrarse. Cantón es una ciudad moderna y desarrollada. Cuando viene, se instala en el apartamento que tiene alquilado con otros africanos en Hongqiao.
Según el diario cantonés Nangfang Zhoumo, el número de visitantes africanos a Cantón crece entre un 30% y un 40% anual desde 2003. En Cantón residen hoy 20.000 africanos con visado permanente. Pero son más de 100.000 sumando los residentes temporales e ilegales.
Aunque muchos chinos asocian a los africanos con el tráfico de drogas y la inseguridad, en Cantón unos y otros conviven en paz. "Los carniceros del barrio han hecho negocio", dice Wu, el dueño de una lechería de soja. En Cantón los africanos mantienen sus costumbres religiosas, culturales y gastronómicas. "Les encanta la carne a la barbacoa y las bananas", explica Wu, sonriente. Es más problemático su papel en ciudades como Beijing o Shangai donde son las figuras visuales del tráfico de drogas.
En cambio, los africanos pasan cada día por delante de su tienda sin mirar los tarros de leche de soja ni las lonchas blancas de tofu fresco. Prefieren los pinchos de cordero de la tienda vecina, propiedad de un chino de la minoría musulmana Hui. Pero todos son conscientes de que hacer negocio es prioritario, cuando la crisis mundial ha provocado el cierre de miles de fábricas para la exportación en los alrededores de Cantón.
"No queda más remedio que importar de China", explica John Muamba, un comerciante de judías de Kinshasa, capital del antiguo Congo belga. "En mi país, la tierra es fértil, pero la agricultura no está modernizada", dice Muamba. La falta de desarrollo obliga a muchos países africanos a importar manufacturas y alimentos de China, a cambio de sus recursos energéticos, como gas y petróleo.
Muamba viaja cada dos meses a Cantón para comprar judías baratas a un proveedor chino, que habla algo de francés. Una tonelada de judías le cuesta entre 500 y 600 dólares, según la calidad, que luego vende en Kinshasa por 900 dólares. Pero a esto hay que añadirle los costes de aduanas y transportes, el riesgo de sufrir retrasos en el envío y que las judías lleguen al puerto africano en mal estado, o que el dólar se devalúe. "No ganamos mucho, ya ves", admite.
En los centros comerciales de Hongqiao, hoy semivacíos, las vendedoras chinas, con caras aburridas, esperan a que algún cliente compre pelucas o extensiones de pelo postizo a la moda africana. En un puesto de ropa de algodón venden camisetas estampadas con el rostro del nuevo presidente de EEUU, Barack Obama, de origen keniano. "La hora punta es a partir del mediodía", dice un vendedor de ordenadores portátiles y complementos electrónicos. Pasada la una de la tarde, su tienda sigue vacía. El dependiente de una agencia de logística especializada en envíos a Angola y Congo chatea con el ordenador tras el mostrador, esperando un nuevo encargo que nunca llega.
"Estoy muy preocupada por esta crisis", reconoce Hadjia Zoulaha, una comerciante senegalesa, después de regatear con una dependienta china el precio de varias decenas de sandalias. Son para regalar. En realidad, Zoulaha y su amiga Hadjia Alimatou vienen a China para comprar aparatos de aire acondicionado y muebles baratos, pero con la caída del euro frente al yuan no saben si podrán continuar con el negocio. "Viajar a China para comprar barato empieza a no ser rentable", dice Zoulaha.
Pero no contempla la posibilidad de buscar proveedores en otros países porque "sólo en China tenemos contactos". Muchos comerciantes africanos en Cantón son mujeres. "Los maridos se quedan en casa, al cuidado de los niños", se justifica Zoulaha. Pocos senegaleses se hacían a la idea de lo que es China, hasta que ambos países establecieron relaciones comerciales en 2005 y Senegal empezó a inundarse de productos baratos fabricados en China. "Sólo somos conscientes de que China está invadiendo África", opina Zoulaha. "Pero no pasa nada".
Fuente:
http://www.publico.es/internacional/181270/ciudad/chocolate/canton/adaptarse/crisis
Miedo a las protestas en China.
En las últimas semanas se ha hundido uno más de los mitos de la crisis en curso: el de que China permanecía indemne ante los efectos de aquélla. Era de cajón que los hechos tenían que desmentir, antes o después, semejante superstición en un escenario marcado por las poderosas inversiones de Pekín en EEUU, el paralelo ascendiente de los recursos foráneos volcados en la economía china y la inevitabilidad de una reducción general de la demanda en todo el planeta.
Si de un tiempo a esta parte nos hemos acostumbrado a afirmar que asistimos a un notable acortamiento del tiempo que parecía corresponder a la hegemonía norteamericana, ahora nos vemos en la obligación de emplear un mismo corte de análisis en relación con China. Tenemos que hacerlo, por añadidura, precisamente en el momento en que tantos expertos reservaban a Pekín un papel cada vez más prominente como sustituto de unos alicaídos EEUU.
Y es que los indicadores de crisis han empezado a dispararse con fuerza en China. El primero nos habla de una notable reducción del crecimiento que, aun con ello, sigue presentando niveles muy por encima de los registrados en el mundo occidental; no parece que los dirigentes chinos hayan tomado nota de las muchas miserias que han marcado, en materia medioambiental y de recursos, el desarrollo insostenible de EEUU y la Europa comunitaria. Un segundo indicador sugiere que las tensiones internas que China ha ido mal controlando bien pueden liberarse antes de lo esperado.
Hablamos, claro, de las que oponen a la ciudad y al campo, a la costa y al interior o, en suma, a un sector estatal comúnmente decrépito con una industria inmersa en plenitud en la vorágine de la globalización. Agreguemos que el sistema político, por muchas operaciones de cosmética que haya asumido, no se antoja singularmente preparado para encarar retos como los que, sin duda, se avecinan.
Contestación incipiente
Aun con todo, hay un factor más que en estos días empieza a asomar la cabeza y que dibuja una estricta novedad: la llamativa aparición de una incipiente contestación social que puede romper muchos moldes. Este es el mayor miedo del gobierno comunista.
China también luchará contra los pirtas somalíes
China ha anunciado este sábado el envío de dos destructores y una nave de apoyo a las aguas cercanas a Somalia para combatir a la piratería. Los buques saldrán de Sanya, en el sur de la provincia de Hainan, el próximo 26 de diciembre con destino a las aguas del golfo de Aden. Se trata de la primera vez que China participar en una operación del estilo.
En las aguas del golfo de Aden ya operan buques de la OTAN para luchar contra la los piratas, que proceden en su mayor parte de las costas de Somalia. También lo hacen las armadas de países como Rusia o India.
"Los buques chinos van a seguir estrictamente las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y las leyes internacionales. Están dispuestos a trabajar con otros países y a ser parte de labores de ayuda humanitaria", ha declarado el portavoz del ministerio de Exteriores chino, Liu Jianchao.
Pekín reacciona así para estar presente en un operativo que intenta asegurar una de las rutas marítimas claves para el comercio internacional, incluidas manufacturas que se producen en China. El anuncio llega también después de que el pasado miércoles la fuerza multilateral liberase al pesquero de bandera china Zhenhua 4 . Según los datos alarmantes proporcionados por Liu Jinachao, el 20% de los buques chinos que han pasado por las aguas somalíes han tenido incidentes con los piratas que operan en las aguas cercanas a Somalia.
La presencia de China en esta fuerza multinacional supone una novedad, ya que Pekín es tradicionalmente reacio a mandar tropas lejos de sus fronteras. Desde la capital china se ha insistido en que las embarcaciones trabajarán en un operativo conjunto. "Vamos a continuar trabajando con las fuerzas armadas de otros países para mejorar en varios campos incluyendo la salvaguarda de las rutas marítimas internacionales y aumentar las acciones conjuntas contra nuevos retos y amenazas", dice un comunicado del ministerio de Defensa chino difundido por la agencia Xinhua.
El ascenso pacífico de China
Adjunto artículo de opinión de TIMOTHY GARTON ASH
Ahora que conmemoramos el trigésimo aniversario del inicio de las reformas económicas chinas que iban a cambiar el mundo y que emprendió Deng Xiaoping, tengo que volver a la pregunta de los 65 trillones de dólares sobre el ascenso pacífico de China. Algunas reacciones a los artículos que escribí recientemente desde dicho país indican que existen muchas posibilidades de malentendidos, sobre todo entre los lectores chinos, de modo que voy a intentar exponer el argumento con claridad.
Empecemos por un posible final nada feliz. Cuando las grandes potencias ascienden y caen, existe más peligro de guerra: no hoy ni mañana, sino en cuestión de decenios. Esta proposición no implica ningún juicio de valor sobre la cultura ni el carácter nacional chino. Se limita a reflejar una pauta recurrente en la historia, visible a lo largo de miles de años en muchas regiones y culturas distintas. Puede no ser la potencia en ascenso la que inicie la guerra. Puede ser la potencia en declive, que emprende una agresión defensiva. Incluso puede ser una guerra contra terceros (la transferencia hegemónica de Gran Bretaña a Estados Unidos se produjo mientras ambos luchaban contra la Alemania nazi).
No hay nada remotamente original ni ofensivo en esta línea de pensamiento. La propia idea de "ascenso pacífico", lanzada por un importante pensador del Partido Comunista hace unos años, se basaba en ese mismo análisis: que, históricamente, los ascensos de las naciones, muchas veces, no han sido pacíficos (el término preferido oficialmente hoy es desarrollo pacífico, pero ascenso pacífico implica un análisis mucho más preciso). Por tanto, ése es el riesgo a largo plazo: la guerra. Pero la oportunidad a largo plazo también es enorme: imaginemos a una quinta parte de la humanidad organizada en un solo Estado moderno y próspero, que desempeñe un papel constructivo en un sistema internacional de cooperación y aborde retos internacionales como el calentamiento global que nos amenaza a todos. Es decir, lo que está en juego es muchísimo, para bien o para mal.
Dejemos clara una cosa: lo que haga China, la posibilidad de que siga ascendiendo y, en tal caso, cómo lo haga, es algo que depende principalmente de los chinos: desde el punto de vista legal, porque son un Estado soberano; desde el punto de vista moral, porque los pueblos tienen derecho a crear su propio destino, y desde el punto de vista práctico, porque la capacidad ajena de influir en la evolución de un país tan grande y autorreferente es limitada. Limitada, pero no nula, ni mucho menos. No estamos en el siglo XVII. Las perspectivas de la economía china para 2009 dependen directamente de lo que suceda en los mercados americanos y europeos a los que llegan sus exportaciones. Así que los que no somos chinos no sólo nos jugamos mucho, sino que podemos hacer algo al respecto.
Por ese motivo he elaborado esta lista de cuatro claves para el ascenso pacífico de China y he asignado a cada elemento un cálculo aproximado del reparto de responsabilidades (RR) entre nosotros. Las dimensiones de un artículo de prensa hacen que mi lista sea necesariamente selectiva y de brevedad telegráfica. La ofrezco con la advertencia de que, en este tema, me fío enormemente de la experiencia de otros y de opiniones de chinos traducidas, por ellos mismos o por otros, al inglés. No obstante, dado que esos expertos y esas voces chinas muestran profundas discrepancias entre ellos, los que somos ajenos tenemos que esforzarnos en escoger entre ellos. En cualquier caso, para provocar un debate, he aquí mis cuatro claves para el ascenso pacífico de China. Agradezco todas las respuestas, por críticas que sean, de lectores que sean expertos en China o, mejor aún, ellos mismos chinos.
1. Evolución interna (RR: China, 90% resto del mundo, 10%). Seguramente, el factor más importante. Lo más interesante de hablar con estudiosos, periodistas y funcionarios chinos es que todos comparten el sentimiento de que el sistema chino está recorriendo un camino largo y apasionante hacia un destino desconocido. Todos mencionan, como componentes de la mezcla, el imperio de la ley, una mejor forma de gobernar y ciertos elementos de democracia (aunque no una democracia liberal plena al estilo de Occidente). La diversidad de provincias y ciudades -comprendida Hong Kong e, indirectamente, incluso Taiwán- ofrece oportunidades de experimentación. A diferencia de Estados Unidos y Gran Bretaña, se cuenta con que de aquí a 30 años, el sistema político será cualitativamente distinto al que existe hoy. Nadie sabe cómo será.
Creo que los que vivimos en el resto del mundo y creemos en las virtudes de la democracia liberal deberíamos responder más o menos así: "Os deseamos la mejor suerte en este viaje. Si pensáis que podréis aprender algo útil de nuestra experiencia -la transferencia de tecnología en el arte de gobernar, por así decir-, estaremos encantados. Creemos que al final acabaréis viendo que la democracia liberal es la mejor forma de gobernar un país, pero damos la bienvenida a esta competencia ideológica. Si podéis dar con un sistema distinto que satisfaga de forma duradera las aspiraciones de vuestro pueblo, lo recibiremos con fascinación y respeto. Si no, nosotros también sufriremos las consecuencias negativas".
2. La relación especial entre Estados Unidos y China (RR: Estados Unidos, 65%; China, 35%). En los últimos meses he defendido tanto en China como en Estados Unidos que es preciso reforzar la relación entre China y la Unión Europea hasta hacerla equiparable a la que existe entre Estados Unidos y China. En los dos países me han mandado a paseo. Ambos están convencidos de que su relación es muy especial. Muy bien: pues allá vosotros.
La mayor parte de responsabilidad debe corresponder al Estado que tiene actualmente más poder (de ahí el 65-35). A partir de lo que ya existe, Obama debería proponer a Pekín una asociación estratégica, empezando por unas cuantas prioridades como el cambio climático y la proliferación nuclear. Por su parte, China tiene que superar su paradigma actual, que es (parodiándolo ligeramente) "lo que nos importa a nosotros en el mundo es lo que beneficia nuestro desarrollo interno, y lo que es bueno para nuestro desarrollo interno será bueno para el mundo".
3. Del G-8 al G-14 (RR: Occidente, 70%; China, 30%). Por tentador que pueda ser para algunos chinos -"¿qué tal un G-2?", me bromeó un especialista en Shanghai-, es evidente que la diarquía chino-estadounidense no puede funcionar por sí sola. La decisión de pasar del G-8 al G-14 (o algo aproximado) debería tomarse ya en la cumbre del G-8 que se celebrará en Italia en 2009. Pero "del G-8 al G-14" es una forma abreviada de expresar también otras formas en las que debemos dar a China un papel más importante en las estructuras de gobierno mundial, incluidas las instituciones financieras internacionales.
Esto tiene sus ventajas y sus inconvenientes. De nuevo parodiando ligeramente, podríamos decir que Occidente quiere que China asuma más responsabilidad sin darle más poder, mientras que China quiere más poder sin asumir más responsabilidad. Tendremos que encontrarnos en algún punto a mitad de camino.
4. Un profundo diálogo cultural y social (RR: 50-50). El traspaso pacífico de poder de Gran Bretaña a Estados Unidos se vio facilitado por el hecho de que eran dos países que tenían la máxima proximidad cultural posible. Los británicos y los estadounidenses hablan el mismo idioma, más o menos. Estados Unidos y China -Occidente en su conjunto y China- son muy distintos desde el punto de vista cultural. No hablan el mismo idioma.
Por consiguiente, la comprensión mutua exige un esfuerzo mayor. China está empleando parte de sus reservas de divisas extranjeras para enviar a sus estudiantes a universidades norteamericanas y británicas; nosotros debemos utilizar nuestros recursos para acogerlos como es debido y enviar a más estudiantes nuestros allí, con la necesaria formación lingüística. Nuestros periódicos deben informar sobre China con tanto detalle como sobre Estados Unidos. Debemos fomentar los intercambios entre personas a escala masiva y aprovechar las posibilidades de Internet. Para que haya entendimiento, lo mejor sigue siendo el contacto personal; pero hoy no necesitamos reunirnos para empezar a hablar.
Fuente:
http://www.elpais.com/articulo/panorama/ascenso/pacifico/China/elpepusocdgm/20081221elpdmgpan_1/Tes
Hu Jintao celebra el 30 aniversario del inicio de las reformas económicas
El presidente chino, Hu Jintao, conmemoró ayer el 30º aniversario del inicio de las reformas económicas con un discurso en el Gran Palacio del Pueblo, en el que aseguró que China continuará abriéndose al mundo, pero quebró cualquier esperanza de que el país camine hacia la pluralidad democrática.
"No hay camino de vuelta atrás para nosotros. (...) Sólo el desarrollo tiene sentido", dijo el mandatario en la sede de la Asamblea Popular Nacional, en Pekín, ante miles de miembros del Partido Comunista Chino (PCCh).
Hu afirmó que el Gobierno proseguirá con las reformas lanzadas hace tres décadas por Deng Xiaoping (1904-1997), que han convertido China en la cuarta economía mundial, la han situado entre las grandes potencias diplomáticas y le han permitido sacar a cientos de millones de personas de la pobreza. A cambio, sin embargo, las desigualdades sociales, la corrupción y la degradación medioambiental han alcanzado cotas alarmantes. "Centrarnos en el desarrollo económico es la clave para el rejuvenecimiento del país. Es el imperativo fundamental para lograr la prosperidad, y una paz y estabilidad duraderas", señaló.
En un discurso entrelazado con referencias al marxismo y las teorías socialistas, Hu celebró los logros de estas tres décadas, y lanzó un mensaje tranquilizador sobre la crisis económica. Dijo que las medidas adoptadas para reactivar la economía están funcionando; una declaración que trasluce la preocupación que late en el Gobierno sobre el impacto que el cierre de miles de fábricas, debido a la menor demanda extranjera, está teniendo sobre el empleo.
Pekín ha advertido que el paro va a crecer en los próximos meses, lo que supone una fuente potencial de protestas y una seria amenaza para la estabilidad social. Tras cinco años seguidos con cifras de crecimiento de la economía superiores al 10%, se prevé que este año y el que viene las subidas sean de un solo dígito.
El PCCh ha basado, en buena medida, su legitimidad en la capacidad de suministrar prosperidad. Pero una crisis pronunciada podría hacerle perder el apoyo con el que cuenta entre una población totalmente despolitizada, a la que, prácticamente, lo único que preocupa es avanzar económicamente. De ahí su obsesión por la paz social, y su negativa a acometer cualquier liberalización democrática que pueda entorpecer el desarrollo económico.
"Sin estabilidad, no podemos hacer nada, y perderemos todo lo logrado", advirtió Hu. Y dejó claro que el PCCh continuará sujetando con firmeza las riendas del poder para mantener el difícil equilibrio entre las reformas económicas y el control político. "Necesitamos utilizar como referencia los frutos beneficiosos de la civilización política alcanzada por el ser humano, pero de ningún modo copiaremos el modelo de sistema político occidental".
"Debemos ser conscientes de que nuestro país se encuentra aún en una etapa primaria de socialismo, y que seguirá en ella durante mucho tiempo", subrayó Hu para indicar que China tiene mucho camino por delante y enormes desafíos a los que enfrentarse.
La democracia que tanto ansia occidente que se instaure en China, es un concepto que esta demasiado alejado de las necesidades que el gobierno chino considera como prioritarias, en caso de que algún día llegue, no será por una imposición exterior, sino debido a una maduración de las bases democráticas. Este futuro todavía esta muy lejos.
China se apunta a la producción en masa de coches híbirdos
China ha decidido plantar cara con audacia a las grandes multinacionales en el negocio de los coches eléctricos. La compañía de Shenzhen BYD Auto lanzó el lunes pasado un vehículo híbrido -con motor eléctrico y de gasolina-, que puede ser recargado en un enchufe casero, con el objetivo declarado de convertirse en líder mundial en el sector de automóviles de gran eficiencia energética.
¿Se trata de una declaración atrevida viniendo de una empresa que nació hace 13 años y lleva tan sólo cinco en la industria de las cuatro ruedas? El tiempo lo dirá. Pero lo que está claro es que sus directivos están trabajando para ello, y, con el apoyo del Gobierno, harán todo lo posible para lograrlo. Por si sirve de indicador, el inversor estadounidense Warren Buffet, conocido por sus apuestas a largo plazo, ha comprado el 9,9% de la compañía.
"Gracias al F3DM , BYD tomará la delantera en el mercado de los automóviles de nuevas energías", ha asegurado el presidente de la empresa, Wang Chuanfu, según recogió ayer la prensa china.
El auto tiene una autonomía de 100 kilómetros, aunque posee también un pequeño motor de gasolina. Sus baterías pueden ser recargadas en nueve horas en una toma de corriente normal, y en 10 minutos en una estación de servicio especializada. Su precio es de 149.800 yuanes (15.850 euros). Según el fabricante, se trata del primer híbrido que es producido a gran escala y se puede recargar sin infraestructuras especiales. La compañía lo distribuirá inicialmente en 14 ciudades chinas, y se centrará en flotas de empresas o departamentos gubernamentales. El Ayuntamiento de Shenzhen y el Banco de la Construcción han adquirido 50 unidades.
BYD, siglas en inglés de Construye tus Sueños (Build your Dreams), pretende extender las ventas a los particulares a mediados del año que viene, aunque el alto precio para el mercado chino -el doble que un coche similar de gasolina- podría echar para atrás a los potenciales clientes. "Si el Gobierno apoya con medidas suficientes, como incentivos fiscales, el precio podría ser reducido hasta el punto que la gente pueda permitírselo", afirmó Wang.
El objetivo es comenzar a exportarlo a Europa y Estados Unidos en 2011. Pero antes tendrá que superar las estrictas normativas de seguridad de los países occidentales.
BYD, que está especializada en la fabricación de baterías recargables, entró en la producción de automóviles hace cinco años, al comprar una empresa estatal del sector en quiebra. General Motors prevé lanzar su modelo eléctrico de enchufe a la red, el Chevrolet Volt, a finales de 2010; el mismo año en que Toyota piensa comercializar el suyo. Ford ha asegurado que aún necesita cinco años para producir este tipo de coches en gran número.

